15 de mayo de 2009
15.05.2009

«Los adolescentes que necesitan ayuda son los que practican la máxima de lo veo, lo quiero y lo tengo»

11.05.2009 | 03:08
Manuel Ramos, Jordi Royo y Nuvia Sequera.

Jordi Royo receta preguntas clave para evaluar la situación de los hijos en la etapa de tránsito

María Tomás, Valencia
¿Cómo se puede averiguar si un joven está pasando una buena o una mala adolescencia, si tiene un comportamiento de riesgo y necesita ayuda? Tres preguntas bastan para averiguarlo, según la experiencia aportada por el psicólogo clínico Jordi Royo en el Club Diario Levante, donde acudió a presentar su reciente libro, Los rebeldes del bienestar. Claves para la comunicación con los nuevos adolescentes (Alba editorial) que, no por casualidad, ya va por la tercera edición.
Su receta para los padres de hijos adolescentes consta de tres claves. «Cuando lleguéis a casa, intentad contestar a estas tres preguntas: ¿Cuál es el rendimiento de su actividad principal?, ¿cómo usa el tiempo libre? ¿y su dinero de bolsillo?» Si la respuesta es positiva, los padres de esos adolescentes podrán felicitarse. «Si alguna de ellas chirría, hay que pedir ayuda», afirma Royo. Así de simple.
«Los adolescentes que necesitan ayuda son los que hacen suyo el eslogan de una entidad bancaria catalana internacional: lo veo, lo quiero, lo tengo», espetaba. Para Royo, habría que contrarrestar esas peticiones con la siguiente reflexión: «lo ves, puede ser que lo quieras, pero antes de tenerlo deberías preguntarte ¿lo necesito? y, en todo caso, ¿cómo y cuándo lo puedo tener?».Y mientras , este profesional de la salud también guardaba tres preguntas para que los padres se respondieran a sí mismos. No podía de ser de otra manera, ya que el adolescente es el resultado y el espejo del mundo adulto. Léase una sociedad que enaltece la violencia desde múltiples ámbitos (videojuegos, tv y cine) o el consumo de cocaína en España, el más elevado de Europa, cuando no la fiebre consumista?
Por eso, las preguntas para los mayores son: «¿Qué estilo de educación utilizáis; la familia sobreprotectora, la permisiva, la delegativa o la corresponsabilizadora?». Y aquí una reflexión. «Una familia de transexuales puede ser corresponsabilizadora y una tradicional, sobreprotectora (el niño en el pedestal)». Y sigue con su cuestionario para mayores: «¿qué ilusión ponéis en vuestro trabajo diario?» y otras tres más: «¿cómo usáis vuestro tiempo libre, vuestra economía familiar y qué sincronía hay con vuestra pareja? Si contestáis con honestidad podréis averiguar si necesitáis ayuda». Eran consejos de un psicólogo clínico con mucho rodaje en el trato con adolescentes. No sólo como experto en prevención de drogas en Badalona. Royo también creó el centro Amalgama que imparte cursillos para padres de adolescentes y reeduca a los hijos (www.amalgama7.com) y de su seno nació la Fundación Portal, que ayuda a familias con hijos drogadictos y trastornos mentales.
Uno de los valores de su trabajo ahora publicado es que establece claves para ayudar a los padres a recuperar la comunicación y aporta pautas para determinar los riesgos, de los que se queja, por cierto, que la escuela no los aborde directa y específicamente, tal vez como asignatura. Entre los riesgos, señala la práctica con drogas en un momento de crecimiento; los trastornos alimentarios (también la vigorexia) «que son resultado de la sociedad de la opulencia, el culto al cuerpo perfecto, que no al cuerpo sano»; las socioadicciones (internet, los juegos o las compras compulsivas) y la sexualidad segura entre comillas, «puesto que, pese a estar más informados, se duplican los embarazos no deseados y la mayor parte de los menores de 20 años no usan preservativo». El director del ITG Valencia, Manuel Ramos, señalaba que «es un trabajo hecho con claridad, conocimiento de causa y respeto, que no represión, y que te da la oportunidad de tomar conciencia», decía. «Es un libro útil para los que, como padres, están en proceso de formación», añadía la terapeuta gestalt Nuvia Sequera apuntando una de las claves que saca a relucir el autor. «Si existen clases para prepadres, ¿porqué no para padres de hijos adolescentes?». Y al hablar de la familia y afirmar que «la única forma de formar en valores es ejerciéndolos», la terapeuta daba en el clavo de otra clave importante para Royo: «si no cambiamos nosotros, no les pidamos a ellos que cambien».

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