23 de mayo de 2010
23.05.2010

«Sitja supone una renovación conceptual de la "música d'arrel"»

20.05.2010 | 02:34
El grupo Sitja, acompañado de Armand Llàcer (a la izquierda), presentaron su CD en el Club.

El grupo de Vila-real presenta en concierto su último disco, «Musicabulari», en el Club

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Es un disco, pero también un estudio sesudo sobre música tradicional valenciana. Es un ensayo etnomusical y antropológico, aunque, en palabras del productor cultural Armand Llàcer «supone una renovación conceptual de la "música d´arrel" fundamentado sólidamente sobre el pensamiento post-estructuralista». Ahí queda eso. Hablamos del nuevo disco de Sitja, Musicabulari, que este grupo de Vila-real (Castelló) presentó en concierto el pasado martes en el Club Diario Levante.
Sitja, fundado en 2002 con «la intención de renovar la música tradicional y de hacerla participar del complejo debate cultural que actualmente pretende redefinir los valores del patrimonio musical y cultural valencianos», afirmó Llàcer, está integrado por un grupo de músicos jóvenes y bien formados. Sitja forma parte del renovado movimiento de intérpretes y compositores interesados en la rica tradición musical valenciana «como punto de partida, explicó el asesor del sello discográfico Bureo y del estudio de grabación Metrónomo, de Castellón.
Musicabulari es una colección de 13 canciones (jotas, fandangos, malagueñas, seguidillas, etc.) y de parlamentos (registrados por la inconfudible voz del actor valenciano Berna Llobell) con la que Sitja «pretende reemprender el diálogo cultural que nos lleve a re-crear-nos como pueblo y a presentar-nos al mundo en cada gesto, con cada mirada artística», apuntan las notas del magnífico libreto —30 páginas de honda reflexión intelectual— que acompaña el disco diseñado por Pascual Arnal.

www.sitja.net
En esta página web se puede seguir de cerca las nuevas creaciones musicales de este grupo castellonense, pero también el denso y rico debate que plantean sobre la «contemporaneización» de la tradición musical. El compositor Jordi Montesó, alma mater de Sitja, recurre a grandes pensadores como Derrida y la deconstrucción, Eric Wolf y sus series culturales en continua construcción, deconstrucción y reconstrucción o la cultura como concepto semiótico (Geertz), para «analizar y estudiar los elementos propios de la cultura tradicional, discrepar del uso inmobilista del folklorismo y abolir, desde la música, la idea esencialista que impide la fluida adaptación de nuestra cultura al medio en el que nos desarrollamos». El resultado es una música y unos textos ricos en aportaciones más allá de contextos conocidos en un afán de lograr una trascendencia más allá de lo local y de lo genérico.

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