04 de octubre de 2010
04.10.2010

La realidad inesperada

Fernando Franco

02.10.2010 | 07:30

Segunda incursión, esta vez con gran éxito, de John Malkovich en el complejo universo latino. Debutó como director en «Pasos de baile», sobre la guerra interna en el Perú de los 80. Al confiar el guión al autor de la novela, la película quedó desdibujada. En «Abel», en cambio, Malkovich da un acierto pleno. Sus consejos sobre el argumento han sido decisivos. «Abel» transmite con gran verosimilitud el latido de la sociedad mexicana actual. Su protagonista, un niño de nueve años, se refugia de la dura realidad, primero enmudeciendo y luego usurpando el rol paterno. Desbordado por la precariedad de su entorno, el personaje se acerca a la indefensión del Edipo de Sófocles, juguete del destino creado por el autor heleno. Sin llegar a plantearse interpretaciones subliminales freudianas, el director Diego Luna avanza mucho más allá del drama personal y muestra con gran precisión la crisis mexicana. La deriva de las familias con ausencias parentales y la búsqueda infructuosa de valores, mientras el tiempo pasa dejando a los niños sin infancia. Porque la realidad se impone imprevisible e inesperada. Por su compromiso, «Abel» nos recuerda otro film sobre la orfandad, «Los olvidados» (1950), de Luis Buñuel. Fue muy contestado en México cuando se estrenó hasta que venció en Cannes. Hoy está calificado como patrimonio de la humanidad. «Abel» es un valiente retrato del dolor de una gran sociedad y de su esperanza. Imprescindible.

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