07 de octubre de 2010
07.10.2010

José María Tomás: «No se puede interpretar la justicia desde claves políticas»

01.10.2010 | 07:30

El juez de la Audiencia Provincial y el crítico cinematográfico Adolfo Bellido reflexionan sobre el testamento fílmico del cineasta C. Chabrol

«Hay personajes en la película de Claude Chabrol que dicen que la señora juez no ha entendido las reglas del juego», señaló el magistrado José María Tomás en referencia al film Borrachera de poder del desaparecido cineasta francés. El presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia, invitado por el Club Diario Levante a participar el pasado martes en el Homenaje a Claude Chabrol (París, 1930-2010), afirmó que «la justicia no se puede interpretar desde claves políticas». Tomás apuntó que en el film «hay un personaje funesto, representado por el presidente del Tribunal Supremo francés, que hace de ejecutor de cualquier orden que viene del exterior, siempre más preocupado por la imagen de la justicia que por la justicia misma.»
Durante el coloquio posterior a la proyección, el público trasladó su preocupación al magistrado por los paralelismos que se establecen entre los sucesos narrados en la película con hechos más cercanos. Tomás reconoció que «la imagen de la justicia sufre un descrédito absoluto, porque no hemos sido capaces de ilusionar a la gente y por una serie de deficiencias. Como cuando en este país seguimos retrasando la renovación del Tribunal Constitucional después de dos años y medio en prórroga para resolver el Estatuto de Cataluña y ahora se vuelve a retrasar por el recurso sobre la ley del aborto. Estamos mediatizando y condicionando las decisiones judiciales», concluyó Tomás.
Fallecido el 12 de septiembre, Chabrol está considerado como el fundador e impulsor de la Nouvelle Vague, movimiento intelectual que llegó a tener influencia universal. La desaparición de Claude Chabrol deja un importante vacío entre autores y seguidores. Borrachera de poder se eligió para este homenaje por ser la más representativa en su trayectoria de compromiso ético que mantuvo a lo largo de su extensa filmografía. La cinta denuncia la corrupción moral en las altas esferas políticas y financieras francesas, describiendo la lucha de una jueza que instruye un caso de sobornos de una gran multinacional y que recibe numerosas presiones para que abandone su investigación.

Estilo «hitchcockiano»
El conocido crítico cinematográfico Adolfo Bellido, fundador de doce cineclubes, señaló algunos elementos interesantes para disfrutar de la película de Chabrol. Destacó el estilo «hitchcockiano» en el relato o la singular maestría en el uso de la cámara. «El film se inicia con un prolongado plano-secuencia de difícil realización», dijo Bellido. La película, fiel al estilo de Chabrol, según el director de la revista Encadenados, muestra la hipocresía de la alta burguesía parisina. «Con una par de escenas, el maestro francés define la personalidad de la protagonista (Isabelle Huppert), una mujer excesivamente minuciosa y capaz de descuidar su vida privada por las exigencias de su trabajo. En este film, el director utiliza los espejos para resaltar la otra realidad que es falsa.»

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