18 de octubre de 2010
18.10.2010

Una comedia para pensar

Fernando Franco

15.10.2010 | 07:30

Desbordando el humor negro, los directores Benoît Delépine y Gustave Kervern realizan una provocadora película contra el cierre de empresas y la falta de sensibilidad de algunas decisiones. En 2006, con parecido tono libertario, el catalán Jo Sol presentaba El taxista ful, una cinta premonitoria sobre la desesperación de las víctimas de las deslocalizaciones. Para librar a su familia de las cornadas del hambre, un hombre okupa taxis y los devuelve después de una exigua recaudación. La diferencia está en que la cinta de Jo Sol corresponde a un personaje real, mientras que los cineastas belgas dan vía libre a su imaginación creando situaciones en la frontera de lo verosímil. Con gran experiencia como autores de «sketches» para la televisión, Delépine y Kervern construyen una comedia dinámica hasta el frenesí no escatimando escenas. En una secuencia, mientras un ejecutor de pega ensaya su puntería, derriba a una vaca que pasaba cerca. Los directores belgas se aproximan a la comicidad visual violenta de los Cohen (El gran lebowsky, 1998) y a la sensibilidad social de sus compatriotas los hermanos Dardenne, autores de Rosetta (1999). Un título que, aun después de obtener la Palma de Oro en Cannes, fue duramente criticado por mostrar la marginación de una joven belga. El título Louise-Michel es una clara dedicatoria al nombre de una heroína homónima precursora feminista que participó en la Comuna de París, en 1871. Ese año, Víctor Hugo le dedicó un emocionado poema. Una comedia para pensar en serio.

f.franco@ono.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine