29 de octubre de 2010
29.10.2010

Sonatas españolas del siglo XX

23.10.2010 | 07:30

Recital de viola y piano

Intérpretes: Pablo García Torrelles y Carlos Apellániz. Obras de Francisco Fleta Polo, Claudio Prieto Alonso y Roberto Gerhard Ottenwaelder. Colabora: Clemente Pianos. 21 de octubre.

En su ambiciosa e incansable búsqueda de nuevo repertorio para su instrumento, el violista valenciano Pablo García Torrelles no sólo ha convertido en objeto de su tesis doctoral (Universidad de Granada) el estudio del repertorio español contemporáneo para viola sino que se ha propuesto interpretar y grabar el mismo.
Si hace seis años, este profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia estrenó la Sonata para viola y piano de Josep Soler e interpretó las sonatas de Lluís Benejam, Salvador Brotons y del valenciano Vicente Roncero, el pasado jueves, García Torrelles abordó en el Club Diario Levante un interesante programa integrado por otras tres importantes partituras de tres reconocidos compositores españoles del siglo XX. Junto al pianista Carlos Apellániz, buen conocedor del repertorio contemporáneo (Premio Nacional de la Música en 2005 y Premio Importante de Levante-EMV por su pertenencia al Grup Instrumental de València desde hace más de una década), Pablo García rescató del olvido la Sonata Cantares del Mío Cid (1962), del compositor y violista catalán Francisco Fleta Polo (Barcelona, 1931). Una pieza enérgica, rítmica, de espíritu extrovertido y cargada de retórica visual, la música de Fleta bebe estéticamente de Hindemith.
Antes del breve receso, estos excelentes músicos valencianos presentaron una creación de Claudio Prieto (Muñeca de la Peña, Palencia, 1934), su Sonata nº 5 (1988). En esta música evocadora y de ricos colores y texturas, el parámetro temporal goza de absoluta flexibilidad. Tras una segunda sección de melodías de gran hálito apuntaladas apenas por pequeños golpes armónicos, la viola ataca en solitario una cadenza cargada de añoranza, para finalizar con un desencuentro métrico entre piano y viola de complejísima ejecución, resuelto con gran brillantez.

«Tienen las sevillanas»
La inconfundible personalidad de Roberto Gerhard (Valls, 1896-Cambridge, Inglaterra, 1970) cautivó al público con la sobervia interpretación que de su Sonata para piano y viola (1948) realizaron García Torrelles y Apellániz. De carácter virtuosístico, esta sonata atiende a sus formas clásicas, pero se escribe en un lenguaje serial libre que utiliza el total cromático. La obra rezuma buen humor. Si en el tema principal del Allegro molto enérgico, Gerhard nos sorprende con una simpática cita a Gershwin y su Americano en París, no menos divertida es la deconstrucción atonal que de la popular melodía andaluza Tienen las sevillanas realiza en el Rondó. Pedrell y Schoenberg, nacionalismo español y serialismo alemán, una mezcla explosiva en un músico brillante y poco interpretado.

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