13 de enero de 2012
13.01.2012

El falso paraíso

13.01.2012 | 03:15

Fernando Franco

Roberto, un currante vocacional, es embestido salvajemente por el monstruo del paro. La bestia canalla lo derriba una y otra vez, pero él sigue luchando. Su resistencia no es infinita, lo más íntimo de él empieza a deteriorarse. Su último bastión, su dignidad, empieza a ceder. Ya solo le queda la dignidad de los suyos. Álex de la Iglesia realiza su mejor obra con «La chispa de la vida». Su indignación contra la insensibilidad es igual de certera cuando apunta contra la debilidad moral de los políticos corruptos o hacia el excesivo poder de los programas telebasura. El director afirma que no señala a nadie y no hace falta; las alusiones son evidentes. Con su genialidad visual, su cámara descubre el rostro torvo de los Mefistófeles, grandes y pequeños, y el sufrimiento de los inocentes. Un personaje clama «más doloroso que salir cada día a buscar trabajo sin esperanza, es volver a casa sin nada». La neurosis del parado también la denunciaron Gavras en «Arcadia» y Cantet en «El empleo del tiempo». Con «La chispa de la vida», una trilogía imprescindible. Roberto, en su soledad, nos recuerda a Willy Loman, el viajante de Arthur Miller, que descubría tarde la falsedad de un paraíso. Nunca existirá ningún paraíso mientras exista el sufrimiento de personas como Roberto.

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