José M. Rambla, Sagunt

El 24 de febrero del año 2000, después de años de críticas y ataques a la rehabilitación del monumento, el entonces presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, entraba por primera vez en el teatro romano de Sagunt. Lo hacía del brazo de la veterana actriz griega Irene Papas y escoltado por la plana mayor del Consell, para presentar un gran proyecto que iba a transformar a Sagunt en un referente cultural internacional: la Ciudad de las Artes Escénicas.

Camino de cumplirse los seis años de aquel pomposo anuncio, el megalómano proyecto cultural que debía recuperar la mayor parte del patrimonio industrial de Sagunt, al tiempo que catapultaba a la Comunidad como referente de las artes escénicas internacionales, va poco a poco diluyéndose de los discursos oficiales. El último, el protagonizado por el propio presidente de la Generalitat, Francisco Camps en el último debate sobre el estado de la Comunidad.

Si hasta ahora el proyecto de Sagunt era uno de las joyas de la corona -potenciado por las millonarias inversiones de la anterior secretaria de Cultura, Consuelo Ciscar-, Camps no lo incluyó entre sus grandes proyectos culturales. Sí citó, por el contrario, otras iniciativas como la Ciudad de la Luz , Terra Mítica en Alicante, el Megaespai o Castelló Cultural. Y sobre todo, el Palau de las Arts Reina Sofía, llamado a convertirse, según el presidente en «uno de los centros mundiales de referencia de las artes escénicas y la música».

Sin embargo, este silencio ante el proyecto saguntino no es nuevo. Sólo unos días antes, la portavoz de Cultura del PP en Las Cortes, Carmina Nácher, salía al paso de las críticas desde la oposición y el sector teatral valenciano a la política del Consell en este ámbito y recordaba «la apertura y consolidación de nuevos espacios escénicos desde 2003 como L$27Altre Espai en Valencia, y el Teatro Arniches en Alicante, en la intensificación de la producción pública tanto por parte de Teatres, como del Centro Coreográfico y en la consolidación de festivales propios como Sagunt a Escena y Dansa Valencia». Pero de nuevo, desaparecía el proyecto de la Ciudad de las Artes Escénicas de Sagunt.

«Repensar» el proyecto

En realidad, una de las últimas personas en hablar de esta iniciativa, y hacerlo directamente en Sagunt, fue el pasado mes de febrero la secretaria autonómica de Cultura, Concha Gómez, para anunciar que la Ciudad de las Artes Escénicas iba a ser «repensada» tras el relevo de Consuelo Ciscar. Un replanteamiento que se centraba en la renuncia a construir un nueve teatro al aire libre y en la decisión del Consell de «desafectar» los terrenos del polígono industrial Ingruinsa incluidos en la reserva de suelo delimitada por la Generalitat pata el proyecto. En total, se trata de una superficie de 148.569 m2, lo que en la práctica representa más del 78% del suelo previsto en el proyecto inicial.

Sin embargo, no son estos recortes lo que más preocupación ha despertado en Sagunt. Las mayores quejas se encaminan al estado en que se encuentra el patrimonio industrial legado por la antigua siderurgia -uno de los más destacados de la cuenca mediterránea según los expertos- y que, según anunció Zaplana hace seis años, iba a ser recuperado con este macroproyecto cultural.

Después de todo el tiempo transcurrido, ni siquiera la emblemática Nave, donde el Consell ha puesto en marcha una millonaria inversión, es propiedad de la Generalitat, mientras que la ciudad-jardín, residencia de los antiguos ingenieros, reivindicada como espacio público por un fuerte movimiento ciudadano, se encuentra cada día en un estado más avanzado de ruina.