Ramón Marín, Castelló

El tejado de una capilla lateral de la iglesia de la Sagrada Familia de Castelló, en la céntrica ronda Magdalena, se desplomó ayer, a las 22.40 horas, sobre dos calles laterales, y arrastró parte del muro de carga. El siniestro no deparó daños sobre las personas. El templo estaba vacío a esa hora y ningún viandante transitaba por la zona. Doce horas antes, la iglesia había acogido las celebraciones de Sant Fèlix de Cantilici y centenares de personas se congregaron en el edificio para seguir los oficios religiosos.

Los servicios de emergencia municipales se desplazaron con urgencia hasta el lugar: dos camiones del parque de Castelló, varias patrullas de la Policía Local y una dotación del SAMU. El perímetro del edificio fue acordonado para evitar el acceso de personas. El alcalde, Alberto Fabra, se personó de inmediato, junto a los concejales de Urbanismo, Javier Moliner, y Seguridad Ciudadana, Carlos Tovar. José Pascual, teniente de alcalde del distrito, fue uno de los primeros en llegar, al igual que el edil nacionalista Antoni Porcar, que este año es clavario de las fiestas religiosas.

La situación estructural del edificio estaba siendo analizada por un arquitecto municipal al cierre de esta edición. Aunque los daños al inmueble parecían no haber afectado a los colindantes, el alcalde accedió a la petición de los vecinos de una finca de cinco pisos, recayente a la calle Jovellanos, y se inició el desalojo. Los residentes, en su mayoría personas de edad, trataban de ubicarse en domicilios de familiares. Algunos fueron trasladados hasta el hotel Doña Lola. Los gastos de alojamiento correrán a cuenta del ayuntamiento.

«Oímos un ruido enorme»

«Estábamos viendo la televisión con los niños y de repente oímos un ruido enorme, como los cohetes de una boda. La explosión continuó durante varios segundos y después se escuchó cómo caían los cristales al suelo». Así relataba el suceso Inmaculada González, residente en el número 41 de la ronda. Los vecinos de esta finca salieron a la calle, al igual que más de un centenar de personas, atraídas por el estruendo, que siguieron las evoluciones del siniestro desde la acera del popular bar Roca. «Nos asomamos con cuidado por la terraza y vimos una nube de polvo. El olor era penetrante, como de una casa vieja», añadió. El único servicio afectado fue el telefónico, según confirmaron algunos residentes. Al menos tres vehículos quedaron seriamente perjudicados.

Alberto Fabra coordinó los trabajos de supervisión realizados por los bomberos. Según explicó luego a la prensa, el derrumbe se había producido de forma lateral, debido a la inclinación del tejado. El interior de la iglesia no se vio afectado, tal como apuntó el párroco de la Sagrada Familia, Francisco Pastor, que cenaba tranquilamente en su casa, a pocos metros de la iglesia. Las brigadas municipales procedía a última hora de ayer a apuntalar la estructura.A primera hora de hoy se desescombrarán, limpiarán y derribarán de forma controlada los restos de la cubierta. Un estudio pormenorizado, hoy por la mañana, permitirá evaluar los daños patrimoniales. La iglesia tenía previsto acoger hoy los oficios religiosos de tres funerales.