31 de octubre de 2010
31.10.2010

Planta de Guadassuar: renovarse o morir

El Consorci Ribera i Valldigna debe invertir 12 millones en la instalación de tratamiento de residuos para adecuarla a la ley medioambiental integrada La mejora repercutirá también en un perfeccionamiento de la actividad, que será más eficiente

31.10.2010 | 02:00

Acaba de superar su vida útil, veinte años, y debe renovarse o morir. La planta de tratamiento de residuos de Guadassuar es la segunda más antigua de la provincia. Se inauguró en 1989 con un horizonte de vida de un par de décadas. Tras unas obras de mejora llevadas a cabo en 2008, las instalaciones precisan de una intervención radical que les permita adecuarse a la ley. Hoy por hoy, la planta sólo cuenta con licencia de actividad pero tiene pendiente la concesión de la autorización ambiental integrada, un permiso implantado en 2002 y que debe tramitarse ante la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda.
Para poder obtener esa licencia, el Consorci Ribera i Valldigna, propietario de la planta de tratamiento de residuos desde diciembre de 2009, deberá hacer frente a una fuerte inversión: se estima que se necesitarán unos 12 millones de euros para adecuar las instalaciones a las normas medioambientales en vigor y cumplir con los requisitos para obtener la autorización ambiental. No obstante, esta mejora -que el presidente del consorcio de residuos y alcalde de Guadassuar, José Ribera, considera "precisa"- repercutirá en un perfeccionamiento de la actividad, una mayor eficiencia en el tratamiento de los residuos y una reducción de los niveles de rechazo, que hoy por hoy superan el 60% del volumen total de la basura que ingresa en la planta.
La renovación vendrá acompañada de un redimensionamiento de la planta, que ahora está capacitada para tratar 185.000 toneladas. El consorcio confía en reducir el tratamiento hasta las 150.000 toneladas, 50.000 más de las previstas según el proyecto de creación de 1987, aunque en 2005 tras la remodelación de las instalaciones por parte de la Diputación de Valencia, antigua propietaria del centro, su límite máximo aumentó hasta las 185.000 toneladas.
De hecho, este año, según informó Levante-EMV, el consorcio ya prevé reducir hasta 172.000 toneladas el volumen de residuos tratado en Guadassuar. Eso será posible después de que el consorcio de la Safor haya decidido llevar sus residuos a otra planta de tratamiento al imponer el pago por anticipado del tratamiento a los municipios y corporaciones que aporten residuos desde fuera del plan zonal de la Ribera y la Valldigna. Sólo la Costera y parte de la Canal de Navarrés siguen llevando sus basuras a la planta de Guadassuar en estos momentos y pagan por anticipado el servicio desde el pasado 1 de enero.
Las mejoras que precisa la planta se centran principalmente en el pre-tratamiento de los residuos, ahora muy limitado y en la renovación de toda la maquinaria, pues se trata en muchos casos de elementos ya obsoletos.
Además, está previsto crear una nueva zona de oficinas y acondicionar una zona verde, según explica José Ribera. Asimismo, se dotará a la planta de una balsa de lixiviados que se emplazará dentro del perímetro del centro y que dejará ya totalmente inservible la el depósito del vecino vertedero de Guadassuar, aún lleno y al aire libre pese a que el basurero fue clausurado en los años noventa.
El mejor compost se produce en la Ribera

El principal subproducto de la basura es el compost. Los residuos orgánicos que tiramos son una buena materia prima de un abono barato. El que se produce a partir de la basura de la planta de Guadassuar "es el mejor de la Comunitat Valenciana", según Ribera. Casi un 40% de las basuras se transforma en compost. La planta de Guadassuar produce y vende entre octubre y enero más de 70.000 toneladas de abono que se esparce mayormente en tierra de viñas. Cheste, Chiva, Requena, Utiel o Jumilla compran el abono de la planta, que cuesta 9 euros por tonelada. El compost se elabora en una enorme nave cerrada, mejorada en 2008, cuando se invirtieron 6,5 millones en cubrir las zonas de aportación y tratamiento para reducir los fuertes olores, principal queja de municipios próximos, como l'Alcúdia. "Llevamos 2 años sin quejas". Los restos orgánicos se dejan fermentar entre 20 y 25 días en una sala con aireación forzada. Una máquina remueve periódicamente los residuos y unos biofiltros depuran el aire para reducir el fuerte olor a podrido. La planta logra ingresos por la venta de residuos separados en la selección de la basura, que supone cerca del 3,5% del total. La planta tiene un convenio con la sociedad Ecoembes para la retirada de estos residuos, que son derivados a un gestor autorizado. t. j. guadassuar


La mejora de las instalaciones, y la construcción de un vertedero en la comarca, tal como prevé el Plan Integral de Residuos, "harán que [el tratamiento de la basura] le cueste menos al contribuyente", asegura Ribera, quien se muestra comprensivo con el alcalde de Tous, contrario a la ubicación de un vertedero en su municipio. Según los estudios del consorcio, hay 2 zonas "idóneas" para la instalación de un vertedero de rechazos, el término de Tous y la zona entre el Marquesat y la Vall dels Alcalans. La empresa adjudicataria Tetma-Lubasa, presentó como propuesta de ubicación la partida de la Parra Alta de Tous, aunque este verano realizó catas en la Parra Baja, lo que despertó de nuevo el rechazo de los vecinos y de los Ayuntamientos de Tous y de Carlet. El martes el Consorci Ribera i Valldigna celebrará una sesión plenaria. t. j. guadassuar

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