El Cementerio Parroquial de Quart de Poblet, también conocido como «el cementerio viejo», no gana para sustos. Si hace escasamente un mes sufrió la profanación de un nicho, ahora ha sido víctima de un robo que lo ha desprovisto de herramientas e, incluso, del carro en el que se transportan los féretros durante los entierros, tal como ha podido saber Levante-EMV de fuentes de toda solvencia.

El asalto se perpetró en la madrugada del pasado lunes 17 de septiembre, aunque no fue hasta esa misma mañana cuando se descubrió por parte de los empleados del camposanto. Nada más acceder al recinto, los trabajadores se encontraron con la puerta de la oficina abierta de par en par y con todo el interior revuelto. No había ni rastro de las herramientas que habitualmente utilizan para adecuar las instalaciones ni del grupo electrógeno que guardaban en las dependencias. Ni siquiera del carro con el que transportan los ataúdes durante los entierros.

Sin embargo, la jornada aún les deparaba más sorpresas, ya que al comprobar el estado del cementerio, descubrieron que también faltaba un banco de hierro forjado „de 200 kilos de peso„ que estaba instalado muy cerca del portón lateral del camposanto, por donde accedieron los cacos aprovechando el escaso paso de vehículos por esa zona.

No es la primera vez que los responsables del Cementerio Parroquial de Quart de Poblet reclaman más vigilancia policial o, al menos, una mayor frecuencia de patrullas por los alrededores del camposanto, donde incluso se han llegado a celebrar botellones los fines de semana.