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Las claretianas dicen adiós al Port

La congregación deja Sagunt aunque se mantiene el colegio que impulsó hace 86 años

Las claretianas dicen adiós al Port

Las claretianas dicen adiós al Port

a. j. fresno sagunt

La congregación de las monjas claretianas abandonará el Port de Sagunt a finales de mes. Las religiosas, que hace más de 80 años pusieron en marcha el colegio María Inmaculada, dejan la localidad, si bien el centro educativo concertado seguirá en funcionamiento.

La falta de vocaciones ha hecho que las seis hermanas que han estado viviendo en los últimos años allí no hayan tenido un relevo generacional y de ahí el motivo de su marcha. La congregación se asentó en el Port hace 86 años, procedente de Carcaixent, donde estaba una de las más importantes comunidades de misioneras claretianas de la Comunitat Valenciana. "Vinimos al Port de Sagunt porque había una necesidad de escolarización y por ello se compró la parcela donde actualmente está el colegio Mediterráneo para construir un centro educativo en el año 1926", aseguraba a Levante-EMV la madre Teresa, una de las religiosas que aún permanece en la ciudad.

La construcción de este colegio permitió que la congregación, cuya primera superiora fue Patrocinio Giner de San Juan, cobrase una gran importancia en el Port de Sagunt ya que fue la encargada, en un primer momento, de la educación de las niñas pues el centro comenzó siendo sólo femenino y ya posteriormente se convirtió en una escuela mixta y, más tarde, concertada.

Como su primera sede se les quedó pequeña, debido a la gran demanda, las religiosas compraron una parcela adyacente donde construirían, en 1955, el actual María Inmaculada, lo que les permitió ampliar su currículo educativo. "Nuestro objetivo siempre ha sido la educación según las normas de la pedagogía moderna y, aunque empezamos con cien plazas, poco a poco, y con mucho esfuerzo humano y económico para ampliar las instalaciones, pudimos ir acogiendo a más alumnos", afirmó la madre Teresa.

Hasta la actualidad muchas religiosas han impartido clases en este centro donde, además, residían, lo que ha creado muchos lazos de unión con todo el alumnado que ha pasado por sus aulas. "Nos da mucha pena abandonar el Port porque hemos pasado aquí muchos años y hemos visto crecer a muchos alumnos que ya se han convertido en amigos, pero somos conscientes de que nuestra vida es misionera y estamos acostumbradas a cambiar de ciudad" aseguró la madre Teresa.

A pesar de esto, las religiosas están convencidas de que el centro seguirá teniendo la misma calidad tras su marcha ya que la titularidad la ostenta, desde mayo de 2003, la Fundación Educación Católica que será la encargada de impartir las clases. "No dudamos de que nuestro centro escolar queda en buenas manos y de que se seguirán atendiendo las necesidades educativas del Port", finalizó la madre Teresa a quien, junto al resto de miembros de la congregación, se le dedicó una misa en la iglesia de San José de despedida y en agradecimiento al trabajo desarrollado durante tantos años.

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