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La exalcaldesa de Gata revela que el PP sí la presionó para forzar su dimisión

Ana María Soler deja entrever la fractura interna en su partido en un pleno de renuncia en el que elogia a los portavoces de Compromís y PSPV y se disculpa ante los vecinos por «defraudarles»

La exalcaldesa de Gata revela que el PP sí la presionó para forzar su dimisión

La exalcaldesa de Gata revela que el PP sí la presionó para forzar su dimisión

Los motivos personales que la pasada semana alegó la alcaldesa de Gata, Ana María Soler, del PP, para presentar su renuncia ya empezaron a adquirir ayer connotaciones más políticas. El presidente local de los populares, Antonio Pons, se afanó la pasada semana en negar que esté enfrentado a Soler. Pero ayer la exmunícipe, tras el pleno en el que se hizo efectiva su dimisión, desveló que sí recibió «muchas presiones» de su partido para que dejara la alcaldía. Es más, sostuvo que, si tuviera que poner nota entre el uno y el diez al apoyo que ha recibido del PP de Gata y de su grupo municipal, «quizás me quedaría con un cuatro. Creo que las cosas se podían haber llevado de otra manera».

Ya fue sintomático que en el pleno, al pronunciar sus últimas palabras como munícipe, Soler elogiara a los portavoces del PSPV y Compromís y se olvidara de sus compañeros de partido. «Ahora se abre otra etapa y ya está», zanjó.

La ya exalcaldesa sí pidió disculpas a los vecinos. «Entré para cuatro años y me marcho antes. Lamento haberles defraudado».

Tras el pleno, Soler se mostró un pelín más habladora. «Yo no tengo ningún problema con Antonio (Pons). Si el PP tiene algo a nivel interno, pues ya lo tendrán que decir ellos». No obstante, reconoció que hace una semana que no habla con el presidente popular. También defendió que ella, como alcaldesa, ha dejado siempre libertad a sus concejales. «Nunca he impuesto nada a ningún edil. Es más, ni siquiera les he pedido disciplina de partido a la hora de votar».

Ayer, Soler parecía más próxima a los ediles de la oposición que a los suyos propios. Con los concejales del PSPV y Compromís se la vio sonriente y relajada, y les agradeció sus muestras de afecto. Mientras, entre la exmunícipe y los populares pareció levantarse un muro de indiferencia.

Eso sí, la futura alcaldesa (ahora lo es funciones, pero el pleno de investidura no se demorará muchos días), Maite Signes, destacó «la entrega absoluta de Ana María Soler por este pueblo». Y auguró que la exalcaldesa todavía podría resucitar para la política. Signes citó a Churchill (¡nada menos!): «En la guerra sólo se muere una vez, pero en política se puede morir muchas veces».

Pero a la exalcaldesa no se le vio muy por la labor. «Ahora me dedicaré a mi familia e intentaré encontrar trabajo». Y avanzó que también se volcará en sus dos museos, el de la randa (encaje) y el del sombrero. «Pero sigo siendo pepera», aclaró. Soler logró la alcaldía en 2007, pero antes ya fue edil del PP durante 10 años, entre 1983 y 1993.

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