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Foco de prostitución

La prostitución que nadie quiere ver

La N-332 entre Cullera y Favara se ha convertido en la "milla de oro" del sexo callejero ante la indiferencia de las autoridades municipales

La prostitución que nadie quiere ver

La prostitución que nadie quiere ver

La vieja N-332 a su paso por la Ribera Baixa no es sólo un foco de accidentes, también lo es de prostitución. Desde hace varios años, con mayor o menor intensidad dependiendo de la época del año, sucede ante la indiferencia de los municipios afectados, en la actualidad fundamentalmente Cullera y Favara.

Todos empezaron haciendo la vista gorda y han acabado por aprender a convivir con un fenómeno que a nadie gusta „según admiten fuera de micrófono„, del que muchos sospechan «hay algo más detrás», pero que a fin de cuentas pocos se atreven a denunciar y mucho menos a abordar.

Las excusas que dan los responsables municipales afectados vas desde el «no estamos afectados», hasta el «no podemos hacer nada para evitarlo». Pero curiosamente, ninguno de estos dos municipios cuenta con una ordenanza de Convivencia Ciudadana que regule el ejercicio de esta actividad en la vía pública y sancione a los clientes, como sí tienen otras poblaciones valencianas; en la Ribera, la ciudad de Alzira.

Hace justo un año, la oposición socialista favarera solicitó al equipo de gobierno del PP que aprobará un reglamento que pusiera coto al mercadeo del sexo. A fecha de hoy, el consistorio no ha considerado oportuno poner en marcha esa iniciativa.

El alcalde, Pedro Juan Victoria (PP), defiende que en los alrededores de la población ya no se ven mujeres vendiendo su cuerpo en los arcenes. «Pasa ya en término de Tavernes de la Valldigna o en Cullera», alega.

Pero el concejal del PSPV Rafa Gisbert replica que la presencia de chicas sigue estando a la orden del día. «Cambian de sitio, pero a la salida hacia Tavernes ahora hay casi siempre dos», denuncia.

«No tenemos nada contra estas personas, pero entendemos que debe existir una regulación, que vele por sus derechos y también por la imagen del pueblo», señala el regidor.

Trasiego de clientes

Este mismo jueves por la tarde, este periódico pudo comprobar como en las inmediaciones de la población en dirección Tavernes el trasiego de clientes que paran en busca de los servicios de las prostitutas sigue en pleno apogeo.

Aunque en los últimos tiempos su presencia es más irregular, admiten algunos consultados, un paseo rápido por la carretera desde Cullera permite identificar los «puntos clave» de esta milla de oro del sexo callejero.

Las chicas que aguardan en los arcenes o caminales arriesgan su integridad física mientras esperan la llegada de algún coche. Representan un peligro añadido para la circulación de vehículos en el tramo de carretera de la red del Estado que más muertos y heridos por accidente de tráfico acumula, según el informe RACE 2103. Pero más allá de eso, son el símbolo de una sociedad que sigue dando la espalda a una problemática antigua para la que todavía no se han encontrado soluciones nuevas.

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