El exministro ucraniano no llevaba en la Marina Baixa una vida de asceta. Residía en la urbanización de lujo Altea Hills, situada en la falda de la Serra de Bèrnia. Había ocupado tres chalés junto a sus familiares y escoltas. Se sospecha que llevaba en España desde el pasado verano. Sin embargo, se le buscaba en Rusia. En la urbanización de Altea, no llamó la atención. Los propietarios de Europa del Este van en aumento.