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Incendio

Arden de forma incontrolada cinco áreas de marjal de l'Horta Nord y Sagunt en dos meses

La Generalitat asegura que varios de estos incendios intencionados buscan destruir zonas silvestres para la regeneración de pastos

Arden de forma incontrolada cinco áreas de marjal de l'Horta Nord y Sagunt en dos meses

Arden de forma incontrolada cinco áreas de marjal de l'Horta Nord y Sagunt en dos meses

El primer trimestre del año está siendo fatal para las pocas zonas de marjal situadas entre l'Horta Nord y Sagunt, que han sobrevivido junto al Mediterráneo a décadas de agricultura y urbanismo. Desde que el pasado 17 de enero ardiera un área de humedal del Puig de Santa Maria, han sido cinco los incendios registrados en este tipo de espacios de fauna y vegetación silvestre. El último tuvo lugar el miércoles por la noche en la parte seguntina del Marjal dels Moros, declarada Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) aunque, según los técnicos consultados, el fuego no afectó a los terrenos de mayor valor ecológico.

Este incendió arrasó unos 300 m2 de matorral, justo al lado de una de las parcelas donde la Conselleria de Medio Ambiente había realizado ese mismo día una quema controlada «con tal de reducir la masa de carrizo y favorecer la cría de diversas especies», como explicó el departamento. La inspección ocular realizada ayer por personal de la Conselleria confirmó la hipótesis inicial de que el fuego se había iniciado por un rebrote espontáneo de la zona asolada unas horas antes, dentro de un proceso vigilado que afectó en días anteriores a otras dos parcelas del humedal.

Fuentes de la Conselleria de Gobernación sí señalaron ayer que los incendios en humedales registrados desde mediados de enero habían sido intencionados, y que la finalidad de sus autores „que, al parecer, aún no han sido detenidos„ era buscar la regeneración de pastos, pero no de forma controlada como sí se había hecho en el Marjal dels Moros.

Ya el pasado 5 de marzo, los bomberos y brigadas forestales tuvieron que acudir al Puig de Santa Maria para sofocar el fuego que se había declarado en una zona de marjal y huertos abandonados cercana a la playa. El incendio se inició a última hora de la tarde y, cuando parecía que ya se había apagado, las llamas rebrotaron. El 17 de enero, en esta misma zona del Puig (entre la carretera V-21 y la playa) se registró otro incendio que afectó a otra área de humedal, precisamente la que quedará protegida de llevarse a cabo el proyecto urbanístico que pretende construir miles de viviendas, hoteles y un campo de golf. En este caso el fuego quemó a medio kilómetro cuadrado de vegetación.

«Existe la sospecha de que ambos incendios y otros que ha habido en la comarca han sido intencionados „reconocía ayer el alcalde del Puig, José Miguel Tolosa„. Por eso nuestra Policía ha decidido reforzar la vigilancia en estas zonas del término para que no vuelva a repetirse».

También el jefe de la Policía Local de Puçol, Vicente Jiménez, mostró ayer su «certeza» de que alguien se está dedicando a incendiar no solo las zonas de marjal, sino en el caso de esta localidad, algunos campos de cultivo abandonados situados entre la V-21 y la playa. «No es normal que en las tres últimas semanas se hayan pegado fuego cuatro huertos abandonados, sin contar los que se han producido por quemas de restos agrícolas que se han descontrolado. Además, está el anterior que ya hubo en el marjal».

Efectivamente, el Marjal dels Moros ya fue víctima del fuego el 25 de enero, y tocó término de Puçol y de Sagunt. Tampoco en este caso las llamas afectaron a la zona de mayor valor ecológico, pero sí destruyeron unas cuatro hectáreas del humedal, principalmente de cañar y carrizo.

Pero, sin duda, el incendio más espectacular fue el que tuvo lugar el 16 de febrero en el marjal situado entre Massamagrell y la pedanía valenciana de Rafalell, a pocos metros de la playa de la Pobla de Farnals y de la de Massalfassar. Desde el principio las autoridades sospecharon de que se trataba de un siniestro intencionado al haber detectado varios focos e incluso se llegó a identificar a un sospechoso que iba descamisado y con mucha ropa en su vehículo, aunque finalmente se le puso en libertad por falta de pruebas. La intensa humareda fue visible desde toda el área metropolitana de Valencia y obligó a cortar la V-21.

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