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La crisis resquebraja el imperio Suñer

La venta de la empresa de aerotaxis y de SOR Ibérica en el último mes reduce el peso de la compañía, que sólo mantiene en solitario la firma Baños 10 - Sigue como accionista en Clásica Urbana y en campos de golf de forma minoritaria

La crisis resquebraja el imperio Suñer

La crisis resquebraja el imperio Suñer

El otrora imperio empresarial de la familia Suñer vive sus horas más bajas. La venta en apenas un mes de SOR Ibérica, la firma dedicada a la fabricación de remolques frigoríficos ubicada en Alzira, y de Aeronova, la compañía de transporte aéreo del grupo, ha reducido a un mínimo histórico la presencia del ilustre apellido en los consejos de administración de empresas. Si bien es cierto que su participación en Sor Ibérica ya se había reducido en beneficio del otro socio mayoritario, la familia Martinavarro, se trata de las dos empresas con mayor proyección pública en las que estaba presente. Sus buques insignia junto a la constructora Clásica Urbana. De hecho, la familia sólo conserva el cien por cien del capital de una sociedad mercantil, Baños 10 -dedicada a la fabricación de bañeras y cabinas de hidromasaje y columnas y platos de ducha y ubicada en Onda- a través de la firma Eje Simétrico, según la información consultada por Levante-EMV.

El Grupo Suñer también participa en Clásica Urbana -aunque sin el poder de decisión inicial-, cuenta con una participación del 10 % en el Club de Golf el Bosque y quedó relegado a posición incluso más minoritaria (7 %) en el complejo Galiana Golf, ubicado en el valle de Aigües Vives, tras una ampliación de capital realizada en 2013 y en la que el empresario Carmelo Ezpeleta se convirtió en el socio mayoritario.

Por el camino se han quedado en los años de la crisis otras empresas menos conocidas y, en especial, los concesionarios de automóviles, una vía de negocio que abrió la familia con importantes inversiones con la avenida de los Deportes de Alzira como eje central -aunque algunas marcas también con concesionarios en otras comarcas- y que no tuvo el retorno esperado.

Se trata de la historia reciente del grupo que impulsó el industrial alcireño y que poco tiene ya que ver más allá del apellido con sus orígenes, cuando Cartonajes Suñer -hoy en manos de dos multinacionales, Amcor y M & M, tras separar las secciones de envase flexible y la de cartoncillo- y Avidesa -Ice Cream Factory mantiene la fábrica de helados con notable éxito- eran sus banderas. Pero no las únicas.

La muerte del fundador del grupo en agosto de 1990 marcó un punto de inflexión en el imperio. El año anterior ya había tenido que renunciar a su filosofía empresarial -reacio a incorporar socios fuera del ámbito familiar- al vender al grupo Mercapital el 48 % de Cartonajes Suñer, una operación que perseguía obtener la financiación necesaria para modernizar la empresa con el objetivo de afrontar un proceso de internacionalización. Tras el fallecimiento de «don Luis» entrarían en el accionariado otros potentes grupos financieros, primero Cragnotti & Partners, que compró la empresa en 1992 para venderla un año más tarde a Lawson Mardon Group. La popular Cartonajes perdería finalmente el apellido Suñer en 2003, cuando estaba en manos de la multinacional canadiense Alcan.

La venta de Avidesa

La venta de Avidesa también se produjo después de la muerte del fundador. Durante los últimos años de vida del reconocido empresario, el mayor contribuyente a la Hacienda estatal durante varios años, la heladera vivió un fuerte proceso de endeudamiento hasta que la búsqueda de un socio financiero se convirtió en imprescindible. La división agroalimentaria del BBV entraba en abril de 1991 en el accionariado de la empresa y, dos años más tarde, compraba la totalidad de las acciones a la familia Suñer por una cifra próxima a los 10.000 millones de pesetas. Los ejecutivos del BBV aplicaron un plan de reestructuración que permitió reducir las deudas y allanar el camino para la venta de la factoría en 1993 a Nestlé.

Junto a Cartonajes y Avidesa, también formaban parte del imperio empresarial Suñer Transportes, la papelera Río Verde o Plásticos Alzira (Plasal), hoy desaparecidas o absorbidas por otras sociedades.

Los ingresos por la venta de Avidesa permitieron a la familia Suñer reforzar su presencia en SOR Ibérica, que se había convertido en el mayor referente del grupo actual, aunque en la última etapa era la familia Martinavarro la que tenía el control accionarial. La empresa de capital riesgo Miura Private Equity ha anunciado esta semana la compra de una industria líder en su sector que, superada la crisis, está batiendo récords de facturación.

Apenas unas semanas ante se conocía también que el grupo Globalia, propietario de Air Europa y Alcón Viajes, adquiría la empresa de transporte aéreo Aeronova, en la que el Grupo Suñer tenía una participación mayoritaria (52,53 %) a través de la firma Eje Simétrico, propiedad de la familia que, en la actualidad, ya no cuenta en Alzira con ninguna empresa en la que figure como socio mayoritario.

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