14 de febrero de 2019
14.02.2019

Una regresión agrícola marcada por los viñedos

La vid ha pasado de ocupar 12.000 hectáreas de la Hoya en 1945 a solo 2.750 actualmente El auge de los cítricos y las urbanizaciones menguan los tradicionales cultivos de secano

13.02.2019 | 23:39

La agricultura de la Hoya de Buñol-Chiva ha experimentado en las últimas décadas una notable regresión del área cultivada y, al mismo tiempo, una gran transformación en lo que a la composición de cultivos se refiere. Hace ahora medio siglo, antes de que se iniciara la época desarrollista de la economía valenciana, había puestas en cultivo algo más de 23.000 hectáreas, equivalentes al 28 % de la superficie comarcal. En el momento actual sólo se cultivan 12.550, el 15 %.

En la primera fecha el cultivo más extendido era el viñedo (8.500 hectáreas), acompañado del algarrobo y el olivo. En 2016 son los cítricos y los frutales los que dominan el paisaje con más de 4.100 hectáreas, mientras que el viñedo ha quedado reducido a 2.730. Al mismo tiempo ha avanzado el regadío de 1.760 a 5.600 hectáreas y los secanos han retrocedido en más de 15.000, unas veces por su conversión en regadío (casi 4.000 hectáreas) y las demás por el abandono de las tierras marginales poco productivas o por la construcción de docenas de urbanizaciones que ocupan lo que antes fueron campos de algarrobos y olivos, sin olvidar las grandes infraestructuras de tráfico (A-3 a Madrid y AVE), los polígonos industriales de Chiva, Cheste y Buñol, y el circuito de carreras de Cheste.

Dentro del ámbito comarcal se distinguen al menos dos zonas agrícolas, bien distintas en cuanto a su potencial e interés económico. Una es la formada por los términos de Cheste, Chiva y Godelleta, la más rica en agricultura y la que mayores transformaciones ha experimentado. La otra es la de la Hoya de Buñol, que comprende los pueblos del antiguo marquesado del mismo nombre –Buñol, Alborache, Yátova y Macastre–, en donde la agricultura es menos rica e importante, y sus habitantes están más orientados hacia la industria.

A estas unidades se deben añadir otras dos más pequeñas: la de Siete Aguas en el extremo occidental, cuyas principales tierras de cultivo se hallan dentro de la unidad de Requena-Utiel; y la de Dos Aguas en el sur, en la que la agricultura es prácticamente inexistente por la escabrosidad del terreno y los incendios padecidos en 2012.

El viñedo ha sido el cultivo predominante durante siglos y también el protagonista del movimiento sindicalista agrario, que tuvo en Cheste (1919) una de sus bodegas cooperativas pioneras junto a las de Turís y Pedralba.

Sin embargo, desde las alrededor de 12.000 hectáreas que cubrían los viñedos en 1945, ahora sólo ocupan unas 2.750. También se han reducido ostensiblemente en ese períodos los cultivos de secano, de 11.000 a 5.500 hectáreas. No obstante, la comarca sigue siendo la principal cosechera de algarrobas de España.

Por otra parte, en la segunda mitad del siglo XX ganaron presencia los cítricos, que han crecido desde las 325 hectáreas de 1959 a las casi 3.500 actuales.


Escasa actividad ganadera

El sector ganadero tiene escaso desarrollo en esta comarca, aunque no faltan granjas de ovino, caprino, porcino y avícolas repartidas por todo el territorio, sin llegar a sobrepasar las 4.000 cabezas en ninguna de ellas. Lo más destacable son las más de 5.000 colmenas repartidas por las sierras de Dos Aguas y las Cabrillas, así como algunas granjas avícolas en Cheste y Alborache.

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