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El regreso de los toros a Villena tras cuatro años provoca una protesta multitudinaria

Unos 300 manifestantes antitaurinos se congregan en el exterior de la plaza en una protesta sin incidentes pero cargada de momentos de alta tensión - Los festejos con astados estuvieron prohibidos en el municipio durante la anterior legislatura

El regreso de los toros a Villena tras cuatro años provoca una protesta multitudinaria

La primera corrida celebrada en Villena después de cuatro años de gobierno Verde, que impidió este tipo de festejos, estuvo marcada por los gritos contra el maltrato animal que profirieron las cerca de 300 personas que se concentraron en los aledaños de la Plaza de Toros. El Movimiento Antitaurino y Animalista de Villena realizó un fuerte llamamiento para mostrar su desacuerdo con la celebración y la respuesta fue amplia. Llegaron contrarios a la tauromaquia desde diversos puntos de España así como recibieron el apoyo de colectivos y partidos políticos. De hecho, integrantes del mundo de los toros calificaron la de Villena como «una de las más virulentas y numerosas que hemos visto». Con grandes carteles y velas encendidas en el suelo en señal de luto se toparon los aficionados a los toros a su llegada a la plaza. Algunos entraron al recinto intentando desoír los gritos de «tus entradas están manchadas de sangre» mientras que otros les respondían llamándoles «sinvergüenzas».

Mucha tensión en un día que para la Peña Taurina Villenense y para la Fundación Toro de Lidia era un triunfo después de años intentando recuperar el festejo. En este sentido, el portavoz de la Fundación Toro de Lidia, Chapu Apaolaza, antes de comenzar la corrida indicó que «la celebración de ésta es una victoria para la fundación, que en nombre de la afición de Villena ha llevado esta lucha durante tantos años y de la gente del toro en general porque se conquista un espacio perdido y prohibido».

La tarde transcurrió sin incidentes, aunque sí se vio algún gesto de nerviosismo y alteración tanto en el sector taurino como en el antitaurino, que la Guardia Civil debió mitigar. Las mayores quejas partieron de quienes acudieron al festejo con sus hijos. En la misma ventanilla de venta de entradas tuvieron que escuchar como les increpaban e insultaban delante de sus hijos lo que caldeó los ánimos.

Ayer, tanto el sector taurino como el antitaurino tenía el foco puesto en Villena. Ninguno se iba a dejar amedrentar pero tampoco querían dar la imagen de violentos. Por ello, muchos calmaron a sus correligionarios en los momentos en los que la tensión podría haber derivado en un altercado. Mientras desde el mundo taurino se calificaban los gritos de los concentrados de insultos, agresiones verbales y amenazas, para los antitaurinos sus consignas no eran más que un ejercicio de libertad para evitar «actos de tortura». Una de las más jaleadas era «Viva España antitaurina». Las que lanzó el colectivo animalista y que plasmó en sus carteles abogaban por «unas fiestas sin maltrato animal» o «no es cultura, es tortura».

El portavoz de la plataforma antitaurina y miembros del partido Verde, Antonio Alba, comentó que «es una gran tristeza que los toros vuelvan a Villena después de desterrarlos durante cinco años». Aseguró que se podría haber evitado y se centró en el tema de seguridad del coso ya que por la mañana «ha tenido un desprendimiento en el techo» informó. No es la primera vez que Villena vive este tipo de concentración. Desde 2011, año en que se restauró la plaza hasta 2015, fecha en que las corridas desaparecieron del programa cultural , cada 7 de septiembre coincidiendo la corrida se convocaron concentraciones que poco a poco congregaron a un mayor número de animalistas.

En la de 2019, las medidas de seguridad fueron importantes. La concentración se alargó más de lo previsto, duró más de hora y media ante la expectación creada y el numeroso público que permanecía en la entrada de la plaza.

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