17 de febrero de 2020
17.02.2020
Levante-emv
Fiestas

Un carnaval de Interés Turístico Autonómico

Villar del Arzobispo se prepara para la trigésima novena edición de su carnaval, entre el 20 y el 22 de febrero, con la atención puesta en su Gran Desfile y el entierro de La Morca

16.02.2020 | 19:30
Els Dimonis de Massalfassar acompañarán la quema del Chinchoso con un 'correfocs' la noche del sábado.

Villar del Arzobispo ya cuenta los días que quedan para el inicio de la trigésima novena edición de su carnaval, que fue recuperado en 1981, después de que se paralizara durante la Guerra Civil y la posguerra.

Sin embargo, la edición de este año tiene un aura especial que le otorga mayor emoción a su llegada: la reciente declaración de Fiesta de Interés Turístico Autonómico, publicada en el DOGV del pasado 30 de julio de 2019. Así pues, el Carnaval 2020 de Villar del Arzobispo (20, 21 y 22 de febrero) será el primero en el que se utilice esta nomenclatura especial, que lo reconoce como uno de las 48 representaciones culturales más características y destacadas de la Comunitat Valenciana, a la altura de las Fallas, la Semana Santa o los Moros y Cristianos.

La declaración del Carnaval de Villar como Fiesta de Interés Turístico Autonómico ha llegado tan solo un año después de que el ayuntamiento de la localidad y la Comisión del Carnaval empezaran a trabajar para lograrlo, debido a la originalidad de esta tradición, con figuras tan representativas como El Chinchoso, La Morca o Las Murgas.

La última gran novedad que ha experimentado el Carnaval de Villar es la creación del morcódromo en su Gran Desfile -similar al sambódromo de Río de Janeiro-, un recorrido acotado por vallas que tiene como objetivo que las comparsas y el resto de los participantes puedan exhibir sus disfraces y desfilar de manera cívica y organizada. Este año, el recorrido se ha ampliado hasta la calle Las Posadas.

Tres días de fiesta

El Carnaval de Villar ha contado, tradicionalmente, con dos días de fiesta: el viernes y el sábado. Sin embargo, en 1993 se incorporó el jueves como el primer día de celebraciones, aumentando hasta tres las jornadas de fiesta en la localidad.

Desde entonces, el viernes es el día elegido para empezar el Carnaval, con los 39 churrinazos y el desfiles de la Coordinadora de Discapacitados Villar y Comarca. Posteriormente, tiene lugar el tradicional reparto de bocadillos de embutido para todo el pueblo y el traslado, a medianoche, de la morca. Este recorrido, que tiene lugar desde el local de carnavales hasta el patronato, queda a cargo de las mujeres de la comisión de carnaval, que son quienes se encargan de llevar la Morca a hombros hasta su velatorio.

La fiesta continúa el viernes con el desfile infantil del Colegio Público Fabián y Fuero, vestidos con los disfraces que ellos mismos han confeccionado, y la quema de su propia Morca.

También tiene lugar el viernes el desfile de las Botargas, un disfraz hecho con sábanas, cestas y almohadas que fue recuperado también en 1981. El objetivo de esta indumentaria es provocar risas, sorpresas y algún susto por todo el pueblo al grito de «Guruguruguru, ¿que no me conoses?»

El tradicional Concurso de Murgas cierra el segundo día de carnavales, con la actuación de cinco grupos de murgas (Canallitas, @Mematen, Descarás, Sabederas, KPJ y Kai-Kai) que cantan, con tono sarcástico, sobre los hechos más significativos que han tenido lugar durante el último año. Es uno de los acos más importantes del Carnaval de Villar.

El Gran Desfile

El sábado es el día grande de los Carnavales de Villar, que recibe a miles de visitantes de la comarca y otros puntos de la geografía valenciana para participar en el Gran Desfile de disfraces, además de todos los vecinos y las vecinas de Villar del Arzobispo.

Al terminar el Gran Desfile empieza el siguiente acto destacado del sábado: la quema del Chinchoso, otro de los personajes más destacados del Carnaval de Villar. Se trata de un muñeco que representa a un personaje público que ha suscitado polémica durante el último año a nivel nacional o internacional, y que representa los valores más negativos de la sociedad. Con tal de olvidar sus actos, se quema tras el desfile, acompañado por un correfocs a cargo de Els Dimonis de Massalfassar.

Por último, el entierro de La Morca pone fin al Carnaval de Villar, en un acto en el que se prende fuego a una morcilla gigante entre los llantos de las plañideras y la música de la Banda de Villar del Arzobispo. De madrugada, se trasladan sus cenizas hasta el Balsón, embalse de origen musulmán situado en la entrada del pueblo, y se pone fin al carnaval.

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