25 de febrero de 2020
25.02.2020
Tribunales

Prisión para el exinterventor de Chulilla por quedarse con 220.000 euros públicos

La Audiencia de València pide dos años de prisión y la devolución del dinero obtenido con cheques

24.02.2020 | 22:04

El secretario-interventor del Ayuntamiento de Chulilla durante 30 años, desde 1983 hasta 2013, ha aceptado la pena de dos años de cárcel por quedarse con 219.880 euros del consistorio a través de cheques bancarios o transferencias.

El ministerio fiscal pedía para este hombre 14 años de cárcel por un delito continuado de falsedad en documento público, un delito continuado de malversación de caudales públicos y un delito continuado de prevaricación administrativa. Sin embargo, se ha llegado a un acuerdo entre las partes por el que al hombre se le rebaja la pena hasta los dos años de cárcel al estimar la circunstancia muy cualificada de dilaciones indebidas, es decir, se ha tardado demasiado en celebrar el juicio.

Así mismo, se ha acordado que el exsecretario, cuyo juicio contra él se iba a celebrar ayer en la Audiencia de València, pague una indemnización de 219.880 euros al consistorio más los intereses legales y abone las costas procesales, mientras que el acuerdo también contempla dejar fuera a su mujer , a quien la fiscalía consideraba responsable civil a título lucrativo.

Este era, según el actual alcalde, Vicente Polo, uno de los objetivos del consistorio. La devolución del dinero público era «fundamental» para el primer edil, quien ayer se mostró satisfecho porque el exinterventor hubiese reconocido los cargos que se le imputaban. «Se ha hecho justicia. Ha tardado en resolverse, pero hoy, al fin, ha reconocido los hechos», señaló Polo.

Además, el alcalde también se congratuló de que tras la sentencia, el nombre del ayuntamiento «ha quedado en buen lugar» y se ha mantenido el honor de los exalcaldes, «quienes estuvieron engañados tantos años por esta persona; es muy duro», lamentó.

El condenado fue secretario de Chulilla desde el 8 de agosto de 1983 hasta el 23 de enero de 2013, cuando se trasladó a Catral (Alicante). También era interventor, de forma que solo el llevaba la contabilidad del consistorio. Por ello no se produjo ninguna auditoría externa en el periodo en el que realizaba sus funciones en Chulilla.

Para defraudar, en el caso de los cheques, o bien abusaba de la firma de los tesoreros y alcaldes, o bien la falsificaba. En concreto, el condenado, desde 1994 hasta septiembre de 2005 estuvo realizando movimientos de los fondos que la corporación tenía en una cuenta a otra cuenta suya y de su mujer, al margen de las percepciones que recibía como nómina. Por último, desde 2000 hasta diciembre de 2003, la operativa utilizada era la duplicación del importe de las nóminas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Heráldica

Los mejores restaurantes en Valencia

¿Conoces la historia y los orígenes de tu apellido? Visita nuestro canal de Heráldica y descarga tu lámina. Si no encuentras tu apellido, pídelo gratis.