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El Gobierno amenaza otra vez a Sagunt con la desalinizadora

En una respuesta parlamentaria, Acuamed insiste en aplicar el convenio que obliga al ayuntamiento a pagar un mínimo de 1,5 millones anuales

La planta desalinizadora de Sagunt.

La planta desalinizadora de Sagunt. daniel tortajada

Uno de los cabos sueltos que persigue al Ayuntamiento de Sagunt es la desalinizadora, que Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) construyó por más de 40 millones de euros junto al polígono de Parc Sagunt. Está lista para suministrar agua desde julio de 2015, pero no lo hace por falta de clientes.

Además de esta escasa demanda en una comarca bien abastecida por el trasvase Júcar-Turia, el mayor lastre para la planta es el convenio firmado en 2007 entre el Estado y el consistorio. Ese documento, todavía vigente, carga a la hacienda local con todos los gastos, incluida la amortización, si no surgen otros clientes. La letra pequeña señala que el ayuntamiento debe pagar un mínimo anual de 1,5 millones, aunque la desalinizadora no funcione.

Después de que la previsión sobre la necesidad de agua en la zona se viniera abajo, lo que diferencia este caso de otros, ambas partes coinciden en que las condiciones del acuerdo deben cambiar, pero en estos 13 años no lo han hecho y Acuamed ha vuelto a advertir que «se aplicará lo estipulado en el convenio». Así lo recoge la respuesta del Gobierno a preguntas del PP, concretamente de su diputado en el Congreso, Fernando de Rosa.

La contestación a su interés por los planes para la planta de Sagunt habla del acuerdo provisional propuesto hace un año por Acuamed para establecer «una tarifa transitoria» de 0,496 ?/m3 por tres años, que permitía «iniciar el suministro de agua» al ayuntamiento, cerca de 1,5 millones de m3, en unas condiciones «aceptables», con pagos mensuales de 24.792 euros. La respuesta añade que «se buscan nuevos usuarios que contribuyan al pago de la amortización», pero «dado que el ayuntamiento no aprobó el acuerdo provisional -que no llegó ni al pleno- la planta no ha entrado en servicio».

El concejal de Agua de Sagunt, Pepe Gil, admite que la empresa estatal «de vez en cuando hace algún intento de poner en marcha la desaladora», pero no lo hará, añade el edil de Compromís en palabras a Levante-EMV, «hasta que cumpla los requisitos urbanísticos», algo que Acuamed dice que ya hace, y la carga de su funcionamiento y amortización «se reparta entre todo el Estado» o, al menos, «en la cuenca hidrológica», que se podría beneficiar de una planta con una capacidad de producción de 8 hm3 al año.

De hecho y aunque Sagunt está en un momento «ideal» en el abastecimiento de agua, la sequía de 2016 estuvo a punto de hacer arrancar las máquinas de la desalinizadora para suministrar a València, aunque finalmente no fue necesario.

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