En Bugarra las aguas andan revueltas entre el vecindario. Los ánimos se caldean cada medio día, cuando por la megafonía municipal, con altavoces en varias esquinas, se reproduce la oración del Ángelus en honor a la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario, cuya festividad se celebró el día 7 de octubre y que está dividiendo y crispando a la población, como pudo comprobar este diario el pasado viernes a las 12 del medio día. La sola presencia de un fotógrafo puso en alerta a los vecinos, que se molestaron por la atención mediática.

Se trata de una tradición enraizada desde hace una treintena de años en la localidad. Todos los días, durante el mes de octubre, se reproduce la canción, como afirman varios vecinos. Sin embargo, la alcaldesa de la localidad, Teresa Cervera, asegura que este año será solo durante la semana del día grande. Este año se reproduce desde el lunes pasado y hasta el viernes, 9 de octubre, un día donde además del Ángelus se reprodujo por los altavoces el Himno de València, el Himno a la Virgen del Rosario y la oración diaria, al tratarse del 9 d’OCtubre.

Los vecinos que han denunciado esta situación a Levante-EMV aseguran que habitualmente se prolonga durante todo el mes, aunque este año han cambiado la duración.

Es, en palabras de los denunciantes, «una provocación» por parte del ayuntamiento. En el consistorio lo califican de «tradición y costumbre». Sea lo que sea, esta oración no sienta bien en todos los sectores de la población de Bugarra. «Vivimos en un país aconfesional, no entiendo por qué se tiene que poner todos los días», señala una vecina. Otra explica que hacen partícipes a los residentes de una tradición católica, no importa la religión que profesen los vecinos. «Está Radio María para los que quieran profesar la religión desde su casa», protestan. «Es como si sonara la Internacional el día 1 de mayo», ironizan. «Nos enfrenta, no nos une», lamentan, y preguntan. Otros vecinos, a los que no molesta la oración, señalan a los denunciantes como «una familia» a la que no gustan las decisiones que se toman en la alcaldía.

Estas quejas se han trasladado en forma de instancia al ayuntamiento. En ellas, explican que España es un país aconfesional, por lo que se solicita que no se emitan tradiciones católicas por el bando que se escucha en la vía pública. Estos vecinos piden el mismo respeto hacia ellos que hacia los católicos, que pueden disfrutar de sus rituales en el templo que corresponda.

«Son los de siempre», zanja la alcaldesa. «Son costumbres de hace mucho tiempo, unos minutos en honor a la virgen en un pueblo mayoritariamente católico», explica. Respecto a las quejas por contestar, Cervera señala que «solo se han recibido dos y tengo tres meses de tiempo para hacerlo». «Contesto a todo el mundo y sino está el silencio administrativo, que significa que no», refuta.

La placa franquista, a la espera de dictamen

La actual Calle Caballeros de Bugarra fue un dia la vía del General franquista Muñoz Grande. Permanece en el recuerdo no solo por la memoria de los ciudadanos, sino porque en una fachada todavía figura la placa. Se trata de la casa familiar de la propia alcaldesa, Teresa Cervera, quien explica que están pendientes del informe del secretario y del arqueólogo para ver si la quitan o no. La ley de Memoria Histórica es clara con este tipo de señalética en la vía pública, pero la alcaldesa mantiene que al estar en una residencia privada, la ley no se aplica de la misma manera. De ahí la necesidad de un informe municipal que corrobore hasta dónde se aplica la ley. «La pandemia ha retrasado la realización del informe, está todo paralizado», asegura. Buena parte de los vecinos son indiferentes a esta nomenclatura mientras que otros son reacios a conservar esta placa.