Famorca y su paisaje abancalado. |

FAMORCA |

FAMORCA

Famorca es un municipio alicantino típicamente montañoso, perteneciente a la comarca de El Comtat. Está situado en el extremo oriental de la denominada Vall de Seta, enmarcado entre las sierras de la Serrella y de Alfaro. El término tiene una extensión de 9,72 km2 y tiene como municipios limítrofes Tollos al Norte, Castell de Castells al Este, Facheca al Oeste y Beniardá y Confrides al Sur. El núcleo urbano se ubica a 684 m de altitud, en la vertiente meridional de la sierra de Alfaro, al sur de la carretera CV-720, el único eje viario que atraviesa el término.

La superficie del término es montañosa; es un territorio de escasas llanuras. Al Norte se sitúa la sierra de Alfaro, con el vértice geodésico de Carboneras (1.096 m) y de Alfaro (1.166 m), y al Sur la sierra de la Serrella, con el Alt de la Serrella (1.323 m) y Les Mallaes (925 m). Estas sierras están englobadas geológicamente en la zona de transición entre el Prebético meridional y septentrional, y están configuradas por materiales carbonatados. En medio de estos relieves se halla el angosto valle del barranco de Famorca, que discurre en dirección este y que más adelante se denominará río de Castells, de Xaló o de Gorgos. El clima es mediterráneo continentalizado, con inviernos fríos y con las principales precipitaciones concentradas sobre todo en otoño y primavera. En invierno suele producirse alguna nevada.

Raíces históricas y condiciones de vida

El núcleo de Famorca fue una alquería de origen musulmán. Después de la conquista cristiana de mediados del siglo XIII el señorío de estas tierras fue del marqués de Guadalest y después del marqués de Ariza. En 1602 contaba con 26 hogares, lo que suponía unos 117 habitantes. Tras la expulsión de los moriscos en 1609 y la consecuente despoblación que supuso, debido a que eran mayoría fue repoblado, en su mayor parte, por familias procedentes de Mallorca. No obstante, la población se redujo considerablemente. La repoblación de los siglos posteriores hizo que alcanzaran los 284 habitantes en 1877.

Famorca está habitada por pocos vecinos. La población censada en el año 2018 es de sólo 53 habitantes, con una densidad de 5,45 habitantes/km2. Desde principios del siglo XX se produce una lenta regresión demográfica, provocada por la emigración. De las 266 personas con que contaba en 1900 se pasó a 186 en 1960 y a 61 en el año 2000. La despoblación y el envejecimiento son las principales características de este municipio de la montaña alicantina.

Economía y patrimonio rurales

La economía tradicional de Famorca ha sido y sigue siendo la agricultura, con predominancia de los cultivos de secano. Las sierras de Alfaro y Serrella parecen acercarse más que en ningún otro lugar, lo que reduce las posibilidades de un abancalamiento cómodo, lo que obliga a la construcción de bancales muy estrechos, que se escalonan de forma muy empinada. La agricultura tiene las características propias de un área montañosa de secano, y está afectada por un notable abandono de las tierras de cultivo. Sólo permanecen en producción 76 Ha de secano, de las cuales 72 Ha pertenecen a olivar de aceitunas para aceite, 3 Ha son de almendros y 1 Ha de viñedos. Actualmente permanecen en cultivo las tierras situadas en el fondo del valle, en los enclaves de mayor calidad o más próximos al núcleo urbano. Como complemento a las rentas agrícolas la ganadería tradicional era la segunda actividad en importancia, pero prácticamente ha desaparecido. El recorrido del Sendero PR-CV-168 permite apreciar ese paisaje agrícola, abancalado, tan singular en tierras montanas mediterráneas.

El casco urbano de Famorca se asienta sobre una colina en la margen derecha del barranco de Famorca. Las calles son estrechas y empinadas, en un perímetro edificado formado por tres calles principales (Diputación, Salamanca y del Forn) y algunas callejuelas menores. La Iglesia Parroquial de San Cayetano es un Bien de Relevancia Local (BRL). Fue edificada a finales del siglo XVI y se reconstruyó en 1912. En 1953 se erigió en parroquia independiente, ya que desde 1574 dependía de Facheca. El reloj centenario situado en el campanario todavía está en uso y se le da cuerda una vez por semana.

En el término municipal existen varias muestras de arte rupestre situadas en los abrigos ubicados en los barrancos de Famorca, de la Fita, de les Coves y dels Pouets, y en el barranco de la Solana de Alfaro. En total se trata de 10 grabados o muestras de arte rupestre esquemático, que han sido declarados Bienes de Interés Cultural (BIC). Son una muestra de la antigüedad de los asentamientos humanos en este espacio.

Naturaleza y neveras

Los espacios naturales que disponen de un régimen de protección medioambiental en Famorca forman parte de la Red Natura 2000. La Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Muntanyes de Mariola, es una extensa área discontinua que alberga poblaciones nidificantes de 13 especies de aves, con especial importancia para las rapaces rupícolas, como el halcón peregrino, el águila-azor perdicera, el búho real, el aguililla calzadilla y la culebrera europea. El Lugar de Interés Comunitario (LIC) Aitana, Serrella y Puigcampana posee varios hábitats de reconocido valor como la vegetación casmofítica calcícola, los pedregales de las montañas mediterráneas y los pastizales rupícolas crasifolios calcícolas cársticos, con numerosas especies.

El Avenc de Famorca está localizado en la sierra de Serrella y consiste en una sima de 30 metros de profundidad. A los 5 metros y en la pared Noroeste se abre un orificio que da paso a una galería descendente de 25 m, en cuyo final se abre una segunda sima de 45 m de profundidad, en cuyas paredes existen estalactitas de gran tamaño.

En el sector meridional de Famorca, en la sierra de la Serrella, cerca del límite con el término de Confrides, se sitúa la Nevera de la Font de Famorca. Es un Bien de Relevancia Local (BRL). Se construyó aproximadamente en el siglo XVIII en la umbría de la Malla del Llop. Es un depósito de nieve de planta circular con un pozo. Su estado de conservación es regular. Está excavada parcialmente en una vaguada. Las paredes interiores tienen un grosor de 1,15 m y están construidas de mampostería con piedra del entorno unida con mortero. El diámetro interior es de 9,9 m y su altura hasta el nivel exterior es de 8,4 m. Los muros exteriores superaban los 3 m de altura. La cubierta se encuentra derruida y formaba una falsa cúpula de forma hemisférica. La capacidad de almacenamiento era de unos 650 m3. La nevera disponía de 4 puertas, cada una de ellas orientada a los 4 puntos cardinales.

Tradiciones casi olvidadas

Famorca, conserva la celebración de la salpassa (conocida localmente como sarpassa). La tradición consiste en la bendición de las casas por el sacerdote. Antiguamente, se realizaba con la ayuda de un monaguillo que hacía sonar una pequeña campana a modo de aviso. Los moradores preparaban una pequeña mesa con un vaso de agua y un pequeño plato de sal que era utilizado en la bendición de la casa. Hoy en día se celebra con distintas modificaciones en Semana Santa.