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Venden una de las joyas de la arquitectura de la pasa, ahora finca hípica de lujo

La Caseta dels Patos de Jesús Pobre. | A. P. F.

La Caseta dels Patos de Jesús Pobre. | A. P. F.

La arquitectura rural de la época de la pasa vive un momento crítico en la Marina Alta. Hay riuraus, como el de Pinella, en la Xara, con preciosas columnas labradas por los picapedreros y capiteles de madera, que se caen a trozos. Las construcciones que escapan de la piqueta implacable del tiempo suelen tener usos públicos. El gran riurau de Jesús Pobre acoge los domingos un exitoso mercado de proximidad y ecológico que se ha convertido en el paradigma de los «mercats de la terra». El riurau d’Arnauda de Xàbia es un espacio cultural con techo de cañizo y arcos; un espacio abierto y adaptado a la pandemia. Corre el aire.

La Caseta dels Patos de Jesús Pobre, otra joya del siglo XIX de la arquitectura de la pasa, también ha esquivado la ruina. Hace unos años unos inversores compraron y restauraron la casa, que cuenta con un porche adintelado que se sostiene con pilares de piedra tosca primorosamente trabajados. Adquirieron toda esta finca, de 24.000 metros cuadrados y situada en el suelo agrícola protegido del PORN del Montgó. La han transformado en una hípica de lujo. Ahora la han puesto a la venta.

El futuro del patrimonio rural de la Marina Alta es incierto. La historia de la pasa queda desdibujada. En unos casos la ruina y, en otros, los nuevos usos turísticos (el negocio de la hípica va al galope en la falda del Montgó), transforman la arquitectura tradicional.

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