Los vecinos y vecinas de la calle Sinarcas, en Camporrobles, han vivido cinco días sin gas. El sábado, el depósito comunitario de gas del que se nutren cuatro viviendas distintas se quedó vacío y ninguna de las decenas de llamadas que se han realizado desde entonces había dado ningún resultado. De forma inesperada, ayer a medio día la empresa Redexis llegó para rellenar el depósito para sorpresa de todos.

Hasta entonces, el nerviosismo comenzaba a apoderarse de los vecinos y vecinas que no sabían hasta cuándo iba a durar esta situación. Hugo Pérez, uno de los residentes, explicó ayer a este diario que su mujer, embarazada de ocho meses, se había trasladado a casa de sus padres porque no se puede estar en una vivienda sin calefacción en un pueblo como Camporrobles, donde las temperaturas esta semana alcanzan los -5ºC por la noche, una cifra bastante superior a las que el municipio registró durante el temporal Filomena.

Las gélidas temperaturas de por la noche han complicado todavía más la falta de gas. Como Pérez y su mujer, hay otras tres familias que viven en este bloque de viviendas unifamiliares. Según la alcaldesa de Camporrobles, Inmaculada Alemany, hay un total de 15 personas residentes, entre ellas varios niños y un hombre de 90 años.

«El sábado por la noche nos quedamos sin gas y todavía no han venido», lamentó ayer Pérez por la mañana. «El mismo sábado, la empresa distribuidora, Redexis, nos aseguró que vendría un camión de urgencia pero no apareció. Después de mil llamadas me reconocieron que los accesos a las reservas en Madrid estaban innaccesibles por la nevada y los camiones no podían entrar», explicó Pérez. Él mismo se ofreció a Redexis a llenar el depósito y le dijeron que no podía hacerlo, que debía esperar a que los operarios y técnicos fueran allí.

La alcaldesa también quiso implicarse y llamó desde el consistorio a la empresa para ver si podía presionar de alguna forma ante la delicada situación de sus vecinos y vecinas. De poco sirvió porque, aunque tenían constancia de que tenían que pasar por allí a rellenar el depósito, «no supieron decirme cuándo iban a venir», explicó Alemany, quien insistió en que las gélidas temperaturas de la noche hace que sea, más urgente si cabe, asegurar reservas de madera o combustible para tener en marcha la calefacción o la chimenea. En este caso, este tipo de depósitos GLP son usados habitualmente por granjeros para calentar las naves donde cobijan a los animales.

Cuatro días después, su mujer se había trasladado a su casa familiar y Pérez, que trabaja en Camporrobles, se había quedado en casa pero yendo a ducharse a casa de sus padres, que también residen en el municipio. Otra familia de vecinos afectados, regentan un bar, por lo que han podido pasar estos días cocinando allí.

Tuéjar: 20 días sin bombonas

Ayer también respiraron algo aliviados los residentes en Tuéjar, quienes han estado 20 días sin ver ningún camión de gas butano. Las bombonas se acumulaban en las puertas de las viviendas del municipio desde el día 31, el último día que pasó el camión. El temporal Filomena lo pasaron viendo cuánto gas quedaba en cada botella, porque no sabían cuándo volvería el repartidor. Al final llegó ayer, para respiro del consistorio que ya no sabía a qué servicio llamar.