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El auge de la montaña colapsa Segart

La moda del senderismo durante la pandemia ocasiona continuos problemas de tráfico los fines de semana en este estrecho pueblo pegado al Garbí u Entre 300 y 400 coches llegan o cruzan el casco urbano en dos días, muchos por la falta de una rotonda

El paso de un todoterreno por Segart obliga a dos ciclistas a apartarse en el escaso espacio existente.  | FOTOS: DANIEL TORTAJADA

El paso de un todoterreno por Segart obliga a dos ciclistas a apartarse en el escaso espacio existente. | FOTOS: DANIEL TORTAJADA

El auge del senderismo durante la pandemia del coronavirus está ocasionando continuos caos de tráfico los fines de semana en el estrecho pueblo de Segart.

En cuanto se acaban los días laborables, esta localidad de apenas 164 habitantes se convierte en un ir y venir de coches sin apenas espacio para circular que deben arrimarse a cualquier recoveco cuando coinciden en dirección contraria por la carretera principal. Muchos de ellos van en busca de algún lugar para estacionar en un municipio que carece de un aparcamiento propiamente dicho, lo que lleva a encontrar numerosos vehículos estacionados en las cunetas y en cualquier lugar. Lo peor es que, en muchos casos, el objetivo de los conductores ni siquiera es parar allí, sino pasar de largo e irse a las zonas de La Mallà y El Murtal, dos urbanizaciones desde las que se puede ir a pie hasta el Garbí (por una de las rutas más difíciles) pero que, por la falta de una rotonda, carecen de un acceso directo si no se atraviesa el sinuoso casco urbano.

«Esto se ha convertido en una locura. Los domingos por la mañana optamos por no salir, porque es que no puedes andar tranquilo. Esto es estrecho y todos son coches pasando, haciendo maniobras o aparcando en cualquier lugar», explica a Levante-EMV un vecino.

El auge de la montaña colapsa Segart | JUAN HIGUERAS

El alcalde, Francisco Garriga, admite estar desesperado por esta situación que no tiene visos de cambiar a corto plazo. «Cada fin de semana están llegando entre 300 y 400 coches a un pueblo superestrecho. Como hay casas a los lados, es imposible ampliar la carretera que cruza el pueblo. No hay manera», recalca. Lo único que podría aliviar la situación, según apunta, es que la Diputación de Valencia «hiciera cuanto antes» la rotonda que está reclamando el ayuntamiento en la misma carretera principal de acceso al pueblo (CV-329), a unos 500 metros antes de llegar al casco urbano. De esta forma, se evitaría todo el tráfico en sus calles de quienes van desde la autovía Sagunt-Teruel hacia las dos urbanizaciones del Murtal y La Mallà; un tránsito que ahora llega a la población de un modo obligado por una razón muy sencilla: Aunque la carretera CV-329 se llega a cruzar con un camino que lleva a estas dos zonas, realmente, está prohibido acceder a él debido a una línea continua que lo prohíbe y que algunos llegan a saltarse.

La construcción de una rotonda en este punto ya entra dentro de los planes de la diputación. De hecho, recientemente ha salido el proyecto a información pública con un presupuesto cercano a los 147.000 euros. Las últimas previsiones trasladadas al alcalde pasan porque la obra se hará en 2022, según le explicaron responsables de la entidad en la última reunión mantenida; una noticia muy bien recibida por el alcalde, pese a recalcar que «hace falta de manera urgente».

El auge de la montaña colapsa Segart

La necesidad de mejorar ese cruce es una vieja demanda vecinal. «Eso está falta desde hace muchísimos años. Lo raro es que no se haya matado nadie», decía una veraneante. No obstante, la convicción generalizada es que «ahora» esa rotonda «hace más falta que nunca». «La gente, con el coronavirus, se ha volcado en la montaña y cada vez esto está más imposible los fines de semana», resaltaba otro vecino.

Circular en coche en Segart obliga a armarse de paciencia en los tramos más estrechos para convivir con ciclistas, peatones y con otros vehículos, ya estén aparcados, haciendo maniobras o en busca de un ansiado sitio donde poder estacionar.

Peligro para la seguridad vial a eliminar cuanto antes

El atractivo de subir al Garbí a pie por la difícil «Ruta de las Cadenas» ha aumentado el tráfico a dos urbanizaciones a las que se llega atravesando Segart por mucho que un camino de acceso a ellas cruce la carretera principal antes de llegar al casco urbano. Se trata de un lugar donde la diputación ya proyecta una rotonda pero que es un auténtico peligro para la seguridad vial por varios motivos: Hay conductores, como el de la foto, que entran por allí saltándose la prohibición de hacerlo, la pendiente es considerable y, para incorporarse a la carretera, el ángulo para hacer los giros es tan escaso que hace invadir el carril del sentido contrario. «Cuanto antes la hagan, mejor. Es un riesgo», insiste el alcalde.

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