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Los factores del "cóctel perfecto" para crear el clúster textil de la pandemia

La investigadora Rosa Mecha desgrana las claves del «caso de éxito» generado por la covid

Una empleada de una de las firmas que integran el clúster, en una imagen de archivo. | PERALES IBORRA

Una empleada de una de las firmas que integran el clúster, en una imagen de archivo. | PERALES IBORRA

Echó a andar de forma oficial el 6 de julio del año pasado. Y ha ganado músculo desde entonces. El clúster sanitario-textil de Ontinyent agrupa a 41 empresas especializadas en la fabricación de mascarillas, piezas sanitarias y productos auxiliares relacionados con la prevención de la pandemia generada por la covid-19.

Once meses después del inicio del proyecto, es momento de analizar un escenario económico ya estabilizado. Es lo que lleva haciendo desde hace meses Rosa Mecha, profesora de la Universidad Complutense de Madrid especializada en sistemas de producción local (SPL) y distritos industriales. Mecha lidera una investigación sobre la iniciativa empresarial gestionada en la comarca, a la que no duda a la hora de definir como un «caso de éxito».

Gracias a su exhaustivo trabajo, la investigadora ha identificado los ingredientes del «cóctel perfecto» que integra el clúster sanitario-textil de Ontinyent.

Así, destaca la tradición industrial del municipio, que enlaza con el concepto del know how o «saber hacer». En el documento se abordan las raíces industriales de la ciudad: «La localidad ha albergado grandes empresas que a lo largo de los años han sido referencia en España e internacionalmente, como Paduana, Atrium, Manterol, Colortex, Revert, Tejidos Reina, Textils Mora o Mopatex». Y no esconde los golpes recibidos por la crisis de 2008, que causó el cierre de firmas «que por su fortaleza eran bandera», como Paduana o Joaquín Torró.

«Tras más de dos décadas de descenso de la actividad manufacturera textil, la pandemia ha supuesto una recuperación de la actividad y el empleo tras haber sabido reconvertir sus productos de forma inteligente», expone Mecha en sus conclusiones.

La investigadora también destaca la colaboración entre los diferentes agentes: «Con el apoyo del ayuntamiento, las asociaciones empresariales comarcales y regionales (Ateval) y el Instituto Tecnológico Textil (Aitex) cercano, las empresas preexistentes del sector textil, confección y de otros sectores auxiliares han adaptado en tiempo récord sus instalaciones, han adquirido maquinaria con tecnología punta, han gestionado sus licencias, certificaciones y homologaciones y han ampliado sus plantillas para iniciar una nueva línea de producción».

Uno de los efectos más claros ha sido el descenso del desempleo: «Desde la primera ola de la pandemia se logró sacar a más de un millar de personas de las regulaciones temporales de empleo y en febrero de 2021 las empresas del Clúster Textil Sanitario de Ontinyent ya habían conseguido reducir el paro en un 3,15%».

Por último, prevé los beneficios que se generarán a corto-medio plazo: «El clúster se ha convertido en una palanca de desarrollo territorial sostenible y con toda seguridad conseguirá frenar la despoblación del municipio».

La innovación es otro de los factores clave que han de marcar el futuro del clúster sanitario-textil de Ontinyent. Rosa Mercha pone dos ejemplos claros: la «mantaescola» y las mascarillas biocidas Ecodry. «No son productos que se sacan al azar. Todo es fruto de un análisis y una oportunidad. ¿Qué consecuencia podría tener el dar clase con las ventanas abiertas?... la llegada del frío. Se vio una posibilidad y se actuó. Y parece ser que todo salió rodado con la mantaescola. La mascarilla biocida también ha sido muy comentada por su alta capacidad para neutralizar patógenos», argumentó.

En la investigación se analizan las 41 firmas que integran el clúster, responsables de sacar al mercado productos como mascarillas, batas, monos, gorros o manguitos: «Ya están en los mercados nacionales y compiten en los mercados internacionales con una imagen de marca territorial y sectorial representada por el logotipo Tèxtil Ontinyent», explica.

De hecho, la apertura hacia el exterior será clave en el futuro: «Actualmente todos estamos usando mascarillas y es un producto con alta demanda. Podríamos pensar que si se extiende la vacunación y llega la ansiada normalidad podrían dejar de verse, pero no creo que sea así del todo. Al menos, en contextos como los viajes en transportes públicos. Pondré otro ejemplo: en la Complutense hay estudiantes asiáticos que ya usaban estos métodos de protección antes de la llegada de la covid y lo hacían por prevención. Nos podría ocurrir lo mismo a nosotros», apuntó Rosa Mecha.

«La actividad manufacturera, de relocalización y de regionalización productiva beneficiarán al clúster y condicionarán su éxito futuro pospandemia. Por su inteligencia territorial, Ontinyent bien merece el calificativo de auténtica ‘smart city’», apostilló.

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