La memoria es en Dénia un juguete. No queda ninguna de las fábricas de la próspera industria que dio de comer a la ciudad tras la crisis de la pasa. La excepción es Cayro, empresa fundada en 1954 y única superviviente de esos tiempos dorados del juguete. Permanecen, eso sí, los «rosebud», los recuerdos de la feliz infancia, esos juguetes que hicieron dichosos a los niños y niñas. Y ahora el Museu dels Joguets suma nada menos que 108 más. La Associació Amics del Joguet ha donado esa colección, que incluye piezas que abrazan toda la evolución de la industria local. La más antigua es un patinete de madera de 1925 (los patinetes no son un artilugio de hace dos días) de la histórica fábrica de Fernando Sauquillo. Los juguetes más modernos, coches deportivos Chevrolet de la firma Juguetes Sendra (se fabricaron en 1970), se inspiran en la fulgurante industria del automóvil.

Cuando Dénia vivía del juguete

Esta donación, cuyo convenio firmaron ayer la presidenta de Amics del Joguet, Maite Carrió, y el alcalde, Vicent Grimalt, engrosa los fondos del Museu dels Joguets. Los juguetes han permitido rescatar la memoria en trance de perderse de esta industria dianense.

Cuando Dénia vivía del juguete

En 1995, se creó Amics del Joguet, clave en la recuperación de este patrimonio. Y, en 1999, se inauguró en la antigua estación del tren el Museu dels Joguets. Con los 108 «nuevos» juguetes, que se exponen en una sola sala, exhibe unas 700 piezas. Pero atesora 1.300. Es evidente que el museo se ha quedado pequeño.

Cuando Dénia vivía del juguete

El alcalde lamentó ayer que Dénia no haya salvado alguna de las antiguas fábricas de juguetes. Ahora una de esas naves vendría de maravilla para acoger un museo que le hiciera justicia a la pujanza que tuvo esta industria y a la originalidad de los fabricantes. Los juguetes trascienden la infancia. Son historia. La «tele guiñol», los coches a pedales, los aviones de hojalata... retratan los cambios sociales y tecnológicos.

Dénia vivió del juguete. La investigadora etnográfica Roser Cabrera recordó ayer que junto a Maite Carrió escribió un libro sobre este pasado del juguete. Emplazó a los nuevos investigadores a tirar del hilo y seguir recuperando esta fascinante historia.