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La planta de Caudete de las Fuentes invierte mes y medio en convertir la basura en abono

La apuesta por la innovación tecnológica favorece la economía circular

El gerente del CVI mostrando el proceso de cribado en las cintas de Caudete de las Fuentes. jg

Catorce días de fermentación en un túnel cerrado y unos treinta de maduración al aire libre. Mes y medio es el tiempo que tarda en convertirse en abono la basura no separada en origen que llega a la planta de tratamiento de Caudete de las Fuentes. De las cerca de 60.000 toneladas de residuos urbanos que pasan todos los años por esta instalación del Consorcio Valencia Interior, a más de 9.500 se les pudo dar un segundo uso agrícola en 2021. Su destino mayoritario, los viñedos de la zona. Un ejemplo de economía circular no exento de dificultades.

De restos tóxicos de los lixiviados a agua limpia y transparente. jg

Un primer vistazo al interior de la nave lleva a pensar que cualquier ciudadano debería, al menos una vez en su vida, visitar este tipo de infraestructuras para tomar plena conciencia. Lo que circula por las cintas transportadoras habla, sin tapujos, de un fracaso como sociedad. Así lo afirma el gerente de Caudete de las Fuentes, Angel Rodríguez. «La gente cree que lo que tira al cubo doméstico desaparece por arte de magia», reflexiona.

Una de las naves de separación de la basura para su valorización. jg

El proceso de «organizar el caos» como lo define, implica un enorme gasto de energía porque al contenedor gris se tira en pleno siglo XXII de todo. De hecho, solo el 20 % de los envases ligeros van al punto amarillo. El resto acaban mezclados con la fracción orgánica. Situación que se repite con el vidrio, pues casi la mitad tampoco va al depósito verde. Diferenciar y cribar todos aquellos restos para que puedan reutilizarse comporta inversiones en tecnología y personal, como recuerda Robert Raga, alcalde de Riba-roja de Túria y presidente del Consorcio Valencia Interior (CVI).

A partir del uno de enero de 2023, tal como contempla la reciente ley de Residuos y Economía Circular estatal, los ayuntamientos tendrán que pagar 30 euros por cada tonelada que no pueda ser aprovechada y por tanto acabe enterrada en un foso.

Sancionar y bonificar

El objetivo no es otro que castigar al que más contamine, como marca el preámbulo de la futura normativa autonómica ya en tramitación en las Corts Valencianes. Pese a ello, Raga incide en que también se premiará con bonificaciones a quienes mejores prácticas ambientales demuestren. Lo cierto es que para 2035 la Unión Europea estipula que solo un 10 % de los residuos urbanos puede acabar llegar a vertedero y hay que pisar el acelerador.

La futura ley valenciana recoge que en año y medio todos los consistorios deberánelaborar una memoria justificativa y pormenorizada de qué sistema de recogida separada de basuras adoptan, aunque se deberá priorizar el puerta a puerta o los contenedores inteligentes. Han de elaborar también un Plan Local de Residuos, como señalaba Raga en una visita por la planta, con el ruido de fondo de las máquinas trabajando entre montañas de recipientes de plástico, cristal, loza, ropa, calzado y hasta sillas.

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