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Tradición popular

Las calderas de Moncada triunfan tras el fiasco de las fiestas de Sant Antoni

Los organizadores fichan a un cocinero de l'Horta Nord con mucha experiencia y el resultado es una comida «de categoría» tras una cocción a fuego lento de más de seis horas e ingredientes de primera calidad

Calderas de verdad en Moncada tras el fiasco de la semana pasada

Fernando Bustamante

Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

Los vecinos de Moncada por fin han podido disfrutar de un plato de caldera d'arròs amb fesols i naps de calidad. Tras el fiasco de la semana pasada durante la celebración de las fiestas de Sant Antoni, el ayuntamiento y la Clavaría de Sant Antoni ficharon un cocinero de l'Horta Nord con mucha experiencia y el resultado ha sido una comida calificada como "de categoría" tras una cocción a fuego lento de más de seis horas e ingredientes de primera calidad.

La empresa Hermanos Orts, que acumula cuatro generaciones de experiencia, ha comenzado a preparar el cocinado de las calderas a primera hora de la mañana. Francisco Orts, responsable del cocinado, ha explicado que "la clave de una buena caldera es echarle muchas horas y que no deje de hervir". "Nosotros hemos empezado a las 6.30 horas. Yo soy partidario de que esté mucho tiempo al fuego para que hierva más. Al final es un caldo que tienes que cocinar", subraya Francisco Orts.

Reparto de las raciones, esta mañana.

Reparto de las raciones, esta mañana. / Fernando Bustamante

Los vecinos se quejaron la semana pasada de la mala calidad del cocinado de esta tradicional receta, que provocó incluso un comunicado de disculpas por parte de la concejalía de Fiestas dirigida por Martín Pérez Aranda.  La falta de morcilla, que "el arroz estaba crudo", "el caldo no sabía a nada" o "la peor caldera que he comido nunca", fueron algunos de los comentarios.

Clavarios

Los dos clavarios que están al frente de la organización de la fiesta, Andrés Martínez y José Vicente Verdeguer, lamentan el "desastre" de la semana pasada. "Cuando llegué ya vi pocas calderas y ni rastro de las morcillas. El hombre me dijo que no aparecía ese ingrediente en el pliego de condiciones y ahí ya me puse muy nervioso. Al final, un amigo de Massamagrell me regaló 300 morcillas, pero todo salió mal. El arroz estaba crudo. Lo pasamos mal porque la gente no cocina ese día porque confía en la caldera", señala Andrés Martínez.

Las tres colas de personas que esperaban a recoger su ración.

Las tres colas de personas que esperaban a recoger su ración. / Fernando Bustamante

A las 13.00 horas de hoy ya había tres largas colas en la plaza Mestre Palau para recoger las raciones, que se han empezado a servir poco antes de las 14.00 horas. La empresa contratada ha cocinado 2.100 raciones en catorce calderas. Los vecinos conocían la trayectoria de Hermanos Orts y eran conscientes de que hoy sí que iban a comer bien. "Nosotros hacemos unas 400 calderas al año. Es un plato muy típico en Vinalesa, Museros, Foios y Moncada", explica Francisco Orts.

El cocinero añade que no se presentó a la licitación de las calderas de la semana pasada porque tenía otro compromiso. Orts incide en la importancia del presupuesto. "El precio marca lo que puedes poner. Si echas mucho producto, el coste se dispara. Es importante hacerlo bien porque no podemos jugar con las personas que no hacen hoy de comer", apunta.

Una catastrofe

Los vecinos han recordado cómo fue la semana pasada. "Una catástrofe. La peor caldera que me he comido en mi vida. Llevo treinta años viviendo y no recuerdo nada igual. Nos dimos cuenta de que no iba bien cuando la estaban sirviendo. Repartieron el caldo por un sitio y la carne por otro. Vamos, un desastre", sentencia Florencio Chillarón mientras esperaba en la cola. Nada que ver con la experiencia de hoy. "Estos son muy buenos. Ya los conocemos", añade Chillarón.

El responsable del cocinado con los clavarios José Vicente Verdeguer ya Andrés Martínez.

El responsable del cocinado con los clavarios José Vicente Verdeguer ya Andrés Martínez. / Fernando Bustamante

Amparo Navarro confirma que las sensaciones la semana pasada fueron malas desde el inicio. "Cuando llegamos a casa y probamos la caldera nos dimos cuenta de que picaba. Era nefasta. No se podía comer, la tiramos a la basura. Acabé comiendo un bocadillo de jamón", lamenta. La experiencia hoy ha sido diametralmente opuesta. "La de hoy está buenísima", asegura Amparo Navarro.

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