Efe, Valencia

Una empresa valenciana ha desarrollado diversos sistemas homologados de cerramientos blindados y protección de viviendas ante los huracanes, capaces de resistir vientos de 250 kilómetros por hora como los que recientemente ha provocado el huracán Katrina en el sur de Estados Unidos. Los ingenieros de esta empresa, única dedicada en España a este tipo de protecciones, han homologado diversos sistemas, entre ellos una puerta blindada conocida como Acordeon High Velocity.

Los citados sistemas blindados permiten afrontar ráfagas de cientos de kilómetros por hora, provocadas por huracanes de la categoría 4 y 5, según avanzó el presidente de la compañía Hermex Sotheast, César Montesinos. La empresa valenciana ofrece a sus distribuidores y clientes, localizados principalmente en los estados con incidencia de huracanes en el sur de Estados Unidos, así como en Georgia, Virginia y las dos Carolinas, una variedad de productos que han conseguido el Dade County Product Approval, máxima calificación en la protección contra huracanes.

La compañía, con un capital enteramente español y establecida tanto en Valencia como en Florida, está considerada una compañía líder en la construcción de ventanales, puertas y cerramientos antihuracanes.

Montesinos recordó que «en la actualidad, en varios estados donde la incidencia de los huracanes es importante, se exige que toda nueva vivienda cuente con algún tipo de sistema de protección». Así mismo, destacó que «después del huracán Katrina, varios estados afectados por la devastación, estudian la posibilidad de endurecer las normativas y obligar que todas las viviendas, tanto nuevas como usadas, estén protegidas por productos antihuracán». «Por ello -aseguró--, se espera que la demanda, que ya ha superado los récords que se dieron después del huracán Andrew, se llegue hasta a triplicar en los próximos años».

El presidente de la compañía explicó que «los huracanes, además de producir lluvias torrenciales y las consiguientes inundaciones, generan vientos que pueden superar los doscientos kilómetros por hora y, por tanto, puede arrastrar todo lo que se encuentra por delante».«Cualquier objeto volando a doscientos kilómetros a la hora se convierte en un proyectil capaz de penetrar por cualquier ventana sin dificultad alguna», constató Montesinos. «Además, el viento a esa velocidad genera una presión externa sobre el hueco de ventana que revienta los cristales. Una vez dentro de la vivienda, este aire produce una fuerza hacia el exterior, semejante al efecto del tapón de una botella de cava, es decir, levanta el tejado y deja el interior de la vivienda desprotegida», apuntó.El empresario constató que la función de estos sistemas es «la de actuar como barrera tanto contra el viento como contra cualquier objeto arrastrado por esos vientos, protegiendo las ventanas, que son los puntos mas débiles de la vivienda».