Pilar G. del Burgo, Valencia

Ser minero, cantero, labrante de piedras o manipulador de dinamita dispara hasta 16,3 veces más el riesgo de sufrir un cáncer de esófago. Otras profesiones como la de carpintero, electricista, camarero o empleado de la industria de la piel, el cuero o el calzado también entrañan un elevado peligro de desarrollar este tipo de tumor, mucho más que otras profesiones y, eso, tras neutralizar los factores de mayor influencia en la génesis y evolución de este tipo de cáncer, como son el tabaco y el alcohol.

Los datos corresponden a un estudio realizado por el doctor de medicina del trabajo Miguel Santibáñez y que ha ganado el premio a la mejor investigación del V Congreso de Medicina y Enfermería de Trabajo celebrado esta semana en Valencia. Para recoger los datos, el especialista identificó durante cuatro años (1995 a 1999) los nuevos casos de enfermos varones con cáncer de esófago ingresados en cinco hospitales de Valencia (Clínico, La Fe, Doctor Peset, Arnau de Vilanova y General) y en cuatro de Alicante (General, Clínico de San Juan, Elx y Orihuela).

El estudio se realizó tras entrevistar a 187 enfermos de cáncer de esófago y otros 285 pacientes de control que también estuvieran ingresados en el mismo hospital y que fueran de la misma provincia, edad y sexo que los pacientes oncológicos. El autor de la investigación correlacionó los datos de 143 enfermos con cáncer de esófago y 209 pacientes de control de hospitales de Valencia y otros 44 pacientes tumorales y 76 de control de los centros hospitalarios de Alicante. Santibáñez hizo dos diferenciaciones del tipo de tumor por las variedades histológicas. En un caso estudió a los pacientes con carcinomas de células escamosas y con adenocarcinomas.

El estudio realizado por Miguel Santibáñez ha dado a conocer que ejercer la profesión de carpintero (excepto los que trabajan con estructuras metálicas) entraña un riesgo nueve veces mayor de desarrollar un cáncer de esófago por adenocarcinoma que si se trabaja en otro oficio. Lo mismo ocurre con los camareros, que multiplican por seis la probabilidad de desarrollar un tumor de esófago de células escamosas.

Los electricistas también corren mayor peligro que otros empleados, ya que en su caso el riesgo de desarrollar un adenocarcinoma de esófago se multiplica por 7,5. Un punto más en el baremo de riesgo acusan los empleados de las industrias de la piel, cuero y calzado, según da a conocer la investigación que identifica los trabajos según la Clasificación Nacional de Ocupaciones, que define hasta 143.

El trabajo del Miguel Santibáñez da a conocer que el promedio de edad de los pacientes afectados por el tumor es de 59,9, aunque la franja oscila entre los 30 y los 80 años.

A la pregunta de cuáles son los factores de las ocupaciones reseñadas que disparan el riesgo de desarrollar este tipo de tumor, el autor manifestó que aunque hay que investigarlos, parece bastante claro que están relacionados con factores propios de la actividad laboral.

Humo: el riesgo de los camareros

En el caso de los camareros, por ejemplo, aunque en la evaluación de los datos se haya controlado el tabaco y el alcohol como principales factores de riesgo, sí parece evidente que la exposición permanente al humo del tabaco puede ser determinante o el hecho de beber más alcohol de lo indicado en la entrevistas. En el caso de los electricistas, el peligro puede venir aparejado de los campos electromagnéticos.Y en el de los carpinteros y empleados del calzado de los tóxicos empleados.

La conclusión del estudio es extrapolar los resultados obtenidos, «en una óptica de intervención de la medicina del trabajo y en ese contexto sería prudente incidir especialmente en estas ocupaciones».