Ramón Ferrando, Valencia

La familia de la próxima baronesa de Alcalalí, Soledad Ruiz de Lihory y Sempere, ostentó el título entre los años 1766 y 1962. La línea familiar de la demandante, según recoge el fallo al que ha tenido acceso Levante-EMV, tenía la carta de sucesión otorgada por la reina Isabel II en 1850 y ratificada en 1875. En el año 1923 una tía de Joaquín Manglano y Baldoví intentó adjudicarse el título, pero finalmente se lo concedieron a Soledad Ruiz de Lihory, que fue la decimocuarta baronesa de Alcalalí y San Juan de Mosquera hasta que falleció en el año 1962.

La madre de la futura baronesa renunció al título y en 1966 se lo quedó Joaquín Manglano y Cucaló de Montull, que fue barón de Cárcer, primer alcalde de Valencia tras la Guerra Civil y padre del demandado. Joaquín Manglano y Cucaló de Montull obtuvo en 1996 la carta real de sucesión, que legitimaba el título. A finales de los noventa, Soledad Ruiz de Lihory y Sempere pleiteó por la baronía y tras perder en primera instancia logró que en enero de 2001 la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Valencia le diera la razón.

La Audiencia falló a favor de Soledad Ruiz de Lihory porque la familia Manglano no había ostentado el título nobiliario de barón de Alcalalí de forma interrumpida durante cuarenta años, que es el plazo que establece la jurisprudencia para que se consoliden los derechos. Los magistrados de la Audiencia analizaron los árboles genealógicos que aportaron las partes y llegaron a la conclusión de que la familia de los demandantes había ostentado el título durante doscientos años frente a poco más de treinta años de los demandados.

Agotar el plazo

El Tribunal Supremo ha ratificado el fallo, devolviendo el título a la familia Ruiz de Lihory. El Alto Tribunal ya había dictado once sentencias en otros pleitos nobiliarios que incidían en la necesidad de agotar los cuarenta años de plazo para mantener definitivamente un título. La sentencia insiste en que el plazo "prevalece sobre el mejor derecho genealógico", aunque el requisito "es la posesión continuada y no interrumpida, pacífica y pública por el plazo de cuarenta años".

Por tanto, la sentencia del Tribunal Supremo confirma la decisión de la Audiencia Provincial de Valencia que declaró "el mejor derecho genealógico a ostentar, poseer, usar y disfrutar el título nobiliario de barón de Alcalalí" a Soledad Ruiz de Lihory Sempere "sobre el actual poseedor" Joaquín Manglano y Baldoví. Soledad Ruiz de Lihory presentó la demanda con el objeto de "devolver al título el origen y la estirpe de su procedencia".

Estirpe aristocrática

El demandado no dejará de ser un aristócrata ya que es Grande de España, barón de Llaurí y barón de Beniomer de Vallvert. Manglano y Baldoví era conde de Burgo de Lavezaro, pero cedió el título a su hijo en 2002.