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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer que la Presidencia española de la Unión Europea impulsará durante este semestre diferentes estrategias sociolaborales para aumentar la tasa de empleo femenino y lograr que alcance el 70% en la próxima década, reduciendo además «al máximo la brecha salarial». Zapatero se pronunció así en la clausura del V Encuentro España-África Mujeres por un Mundo Mejor, un marco en el que se comprometió además a no reducir la ayuda de cooperación al desarrollo pese a la política de austeridad y el control del gasto social.

Zapatero, que en más de una ocasión se ha etiquetado como «feminista», se declaró ayer «aliado» de las mujeres en la cumbre, y se comprometió a mantener el «compromiso con la igualdad en la acción exterior y la cooperación de España». Por lo demás, Zapatero dedicó parte de su intervención a vender su gestión en la materia, destacando el incremento de un 150% de la ayuda al desarrollo desde 2004, con especial atención a África (que recibe el 40%), o la aprobación de leyes como la Dependencia, contra la Violencia de Género o la creación del Ministerio de Igualdad.

Precisamente, Zapatero respaldó de palabra el trabajo de la ministra Bibiana Aído, cuyo ministerio ha sido cuestionado, y resaltó el trabajo de la vicepresidenta De la Vega, como promotora de esta cumbre.

Por su parte, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, presentó la propuesta de Plan Estratégico Mujeres por un mundo mejor para los próximos tres años: un texto abierto al debate y que deberá aprobarse en la próxima cumbre en Namibia. El plan tiene cuatro ejes: el primero de ellos se basa en la Participación política y social de las mujeres para «conseguir un mundo mejor»; el segundo se centra generación de ingresos, dado que «la pobreza sigue teniendo rostro de mujer».

Violencia vinculada a la tradición

El tercer pilar versa sobre los Derechos sexuales, con el fin de «eliminar» determinadas formas de violencia contra las mujeres que se «amparan en la tradición», como la mutilación genital femenina o los matrimonios forzados a edades tempranas. Por último, se trabajará sobre la Educación, puesto que es un «derecho» para las mujeres que las «capacita e iguala», además de hacerlas «conscientes de su situación y formarlas para la toma de decisiones».

Sin embargo, el texto más importante aprobado ha sido el llamado «Declaración de Valencia 2010», que recoge los diez compromisos adoptados en la cumbre. Un decálogo cuyos objetivos más importantes son la búsqueda de mayor liderazgo político entre las mujeres, la formación de maestras para mejorar el acceso a la educación y la preparación de enfermeras y matronas, para erradicar la mortalidad en el parto.

En general, la declaración recoge tres puntos para «apoyar» al liderazgo político, institucional y empresarial. En concreto, se pondrá en marcha un programa permanente de liderazgo político y social en el Centro de Formación Regional de Bamako; se doblará el número de programas de refuerzo de las instituciones democráticas que se acordó en Monrovia en 2009 y se crearán dos centros regionales de promoción empresarial para fomentar el desarrollo de compañías dirigidas por mujeres. Otros tres aspectos buscarán «avanzar» en el acceso a las microfinanzas, con una Cumbre mundial del microcrédito, que se celebrará en Valladolid en 2011; en la gestión agrícola, con cursos regionales de formación continuada en Malí. La Declaración de Valencia, finalmente, pretende «consolidar» la educación a través de un programa organizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (Uned), para incrementar el número de maestras en los países africanos; así como los sistemas de salud, con el inicio, en diversos países, de un programa de formación de enfermeras y matronas que garantice una mejor asistencia primaria.