01 de junio de 2010
01.06.2010
Requerimiento

Rus exige 48.000 euros al Consell por un cuadro que le dejó y ha "desaparecido"

El óleo se cedió en 1986, junto a otras obras y mobiliario artístico para adornar el Palau de la Generalitat - Presidencia ignora que le prestaran tres esculturas, un tapiz y un armario y dice que destruyó lámparas isabelinas y sillones porque tenían carcoma

01.06.2010 | 03:02

El arte es eterno, pero también evanescente. Nace, a menudo crece y en ocasiones se esfuma de la pared que le dio proyección. Esto último le ha sucedido al cuadro "Paisaje. Jardín Botánico", de la pintora Josefina Inglés Capella. Es una de las obras que la Diputación de Valencia cedió en 1986 a la Generalitat para que pudiera lucirlo en alguna de sus dependencias más nobles. Pasado casi un cuarto de siglo y a raíz de una actualización del inventario patrimonial artístico provincial, la subsecretaría de Presidencia confirmó el pasado mes de noviembre "la desaparición" del óleo.
El presidente de la diputación, Alfonso Rus, ha reclamado por ello en vía administrativa 48.000 euros de indemnización por daños y perjuicios. Una cantidad que se establece a partir de la tasación de esa obra, establecida por el servicio de Patrimonio de la corporación provincial. Ahora deberá ser la Conselleria de Cultura, que gobierna Trini Miró, la que ha de responder a la petición que formula la institución provincial.
El cuadro de Josefina Inglés fue cedido, junto a otras obras y mobiliario artístico para que sirvieran de "ornato" (decía el acuerdo) nada menos que en el Palau de la Generalitat, el de Fuentehermosa (situado justo enfrente) y el Edificio Juristas, de esa misma calle. Esa pintura -de formato 0,95 x 1,25 metros- es la única desaparición en la que Presidencia asume su responsabilidad, pero la relación de objetos cedidos en virtud del acuerdo del 25 de noviembre de 1986 que se han evaporado y nadie sabe cómo es bastante más amplia. La lista de bienes prestados, con sus completas fichas artísticas, está integrada por: el grabado "Puerta gótica de la catedral de Valencia", de José Vento González; el altorrelieve "Castor", de Francisco Català; la escultura en barro "Currito", de Manuel Giménez; un armario provenzal del siglo XIX; dos lámparas isabelinas de madera pintadas de color dorado; dos sillones de madera tapizados en terciopelo de color verde claro y con flecos de seda claveteados; una ánfora de cobre y un tapiz flamenco de algodón y seda, de 4,64 x 3,80 metros.
El 12 de marzo de 2009, la diputación remitió al Consell esa relación con el fin de que le notificaran el paradero de cada obra y así actualizar el inventario. La primera respuesta de Presidencia, con las fichas debidamente cumplimentadas, fue de lo más chocante. El cuadro de Josefina Inglés, "no se encuentra". De hecho, "en el inventario que se hizo en el año 1997 tampoco se encontró", se añadía en la contestación oficial . De las esculturas "Castor", "Currito" y "Ánfora", "nunca han tenido conocimiento de la existencia" de las mismas los técnicos de la Generalitat. "Ni del Armario provenzal", ni del "tapiz flamenco de algodón y seda". Este material con su número de inventario, su DNI, es inexistente para el Consell.

Una "restauración imposible"
¿Y qué pasa con las lámparas isabelinas, con sus 12 luces cada una? "Las lámparas y los dos sillones se han destruido debido a la carcoma",zanjó Presidencia. De la obra gráfica de Vento no se tenían noticias, pero sospechaban en el Consell que podía hallarse en la Conselleria de Justicia en la calle Micalet. El 20 noviembre, en una segunda misiva a la diputación, se confirmaba que, efectivamente, ese grabado estaba en el número 5 de esa calle y se comunicaba "su devolución". El cuadro de Inglés se dio por desaparecido y se abundó en la explicación dada respecto a las lámparas, sillones y armario. Estaban tan afectados por la carcoma que era "imposible la restauración" de lámparas y sillones. Y el mueble provenzal, una preciosidad "de madera de nogal, con cerradura del siglo XIX", era una pieza de cuya existencia "nunca se ha tenido conocimiento".

El busto del Papa sigue desterrado en el almacén de Bétera

La visita del Papa a Valencia, en el mes de julio de 2006 con ocasión del V Encuentro Mundial de las Familias, dejó, costes de organización aparte, muchísimas fotos de recuerdo y una escultura. Un busto en bronce patinado en verde realizado por el escultor Nàssio Bayarri por encargo del anterior presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner. La obra de arte, regalada a Benedicto XVI, costó 46.000 euros, junto a una réplica que se quedó la institución provincial como huella de una efeméride para la posteridad. La pieza pesa 100 kilos y mide 80 centímetros. Descansaba en el despacho presidencial hasta que Alfonso Rus llegó al cargo y optó por desterrarla al almacén que la diputación tiene en Bétera. "Lo están limpiando" para su restauración, explicó el pasado 18 de noviembre durante un pleno la diputada popular Carlota Navarro, responsable de Administración General, esto es, intendencia.
El argumento utilizado por Navarro resultó un tanto curioso dado que en los tres años de vida de la escultura siempre estuvo en un espacio interior, en el citado despacho del presidente. Varios meses después de que se echara en falta el busto de Joseph Ratzinger, la escultura sigue durmiendo junto a trastos y vallas de la diputación.

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