04 de julio de 2010
04.07.2010
Francesc de P. Burguera

"¿Sueño? No. El valencianismo ha sido una obsesión"

04.07.2010 | 02:52
Francesc Burguera, en el salón de su casa de Valencia.

Nacionalista, católico e independiente. Francesc Burguera observa el siglo XXI desde esa categoría extraña de "histórico del valencianismo". Con cierto escepticismo, dice. Pero sus palabras transmiten aún ilusión. Fuster, Casp, Adlert, Attard, Andrés Estellés y tantos otros deambulan por sus recuerdos como por casa. "Des de la trinxera periodística" (PUV) es el compendio de sus últimos artículos.

La memoria no es la que era y Francesc Burguera (Sueca, 1928) pide un guión previo de la entrevista. No por desconfianza, sólo por fijar las ideas, explica quien también ha ejercido el periodismo (responsable de las relaciones con la prensa del grupo de Convergència i Unió en el Senado y Congreso de los Diputados). Fue después de dejar la política valenciana (1982) tras los fracasos -políticos y económicos- por estructurar un cierto nacionalismo de base cristiana. Pero Burguera es también, y quizá sobre todo, un ensayista: en su vertiente mayor (És més senzill encara: digueu-li Espanya, premio Fuster en 1991) y en las pequeñas dosis de los artículos de prensa.

Tras su trayectoria entre el periodismo, el ensayo y la política, ¿qué conclusión le queda sobre el nacionalismo en Valencia ¿Es un sueño inviable
No. Para mí nunca ha sido un sueño. Ha sido una obsesión. Quienes terminada la guerra empezamos a preocuparnos por este país nuestro, lo hicimos sabiendo que partíamos de cero. Las opciones del valencianismo político que existían durante la República desaparecieron cuando acabó la guerra y nunca más se supo. El nacionalismo, en el País Valenciano, no es un sueño. En 1980, un grupo de liberales, socialistas y demócrata-cristianos formamos el Partit Nacionalista del País Valencià (PNPV), del que fui secretario general, que luego con el Agrupament d'Esquerres formamos UPV, de donde salió el actual Bloc. Hoy es la tercera opción política de este país y la única nacionalista. Y ha tenido que soportar la barrera del 5% de los votos que fue puesta por Abril Martorell para dificultar la entrada en el Parlamento valenciano a las opciones nacionalistas. En aquel momento, al PNPV de Paco Burguera, según dijo el propio Abril Martorell.
¿Usted nunca creyó aquello de que el País Valenciano sería de izquierdas o no sería
Cuando en los años sesenta comienzan a formarse los embriones de los que después serán algunas opciones nacionalistas -el PSPV (que después se fusionaría con el PSOE), Germania Socialista o el Front Marxista Valencià; tambien Unió Democràtica del País Valencià (UDPV) o el Partit Socialista d'Alliberament Nacional (PSAN)-, excepto la UDPV y el PSPV, el resto del nacionalismo valenciano surgía con unos planteamientos de izquierda revolucionaria. Aquellos jóvenes, salidos no pocos de las aulas universitarias, acudían a la lucha política con dos objetivos bien encomiables: salvar el país y salvar a la clase trabajadora. Hablaban de un nacionalismo de clase y de que la liberación de clase pasaba por la liberación nacional. Y en alguna ocasión me permití expresarles que nacionalismo y marxismo juntos iban a tener poco éxito en el País Valenciano. Esta sociedad nuestra es más bien mesocrática. Los partidos políticos han de tener muy en cuenta el interclasismo, porque sóloestas opciones alcanzan el poder. Unas más inclinadas a la izquierda y otras a la derecha, pero todas buscando el centro.
¿Quiénes diría que son los culpables de ese estado de las cosas del nacionalismo valenciano: la historia, los partidos españoles, cuestión de falta de identidad propia, escasa implicación de CataluñaÉ
Un poco de todo. El nacionalismo valenciano se fue creando durante la dictadura franquista. El nacionalismo político era difícil, dadas las circunstancias, pero el cultural fue avanzando. En este sector, los valencianos sí que encontramos algunas personas con las cuales tomamos contacto: Carles Salvador, Adolf Pizcueta, Ferrer Pastor, Emili BeütÉ y Xavier Casp y Miquel Adlert, que procedían de Acció Valenciana. Casp era un buen poeta que se presentaba a los Jocs Florals de la Llengua Catalana que se celebraban en el exilio y en los que en varias ocasiones fue premiado. Naturalmente, Casp escribía sus obras en catalán. Cuando su editorial, Torre, publicaba anuncios de la colección l'Espiga decían que era "imprescindible para el buen conocimiento de la literatura catalana contemporánea".
¿No había indicios entonces de su evolución posterior
No había conflicto lingüístico entonces. Casp y Adlert, con su editorial Torre, se dedicaban a la loable tarea de promocionar la lengua escrita, utilizando las mismas formas gramaticales y ortográficas que se usaban en Cataluña, Mallorca o Andorra. Y ponían mucho interés en ello, revisando escrupulosamente los textos que enviábamos los autores.
¿Cómo explica que, al llegar la Transición, negaran rotundamente la unidad de la lengua
Resultaba difícil comprender cómo pudieron renegar de todo el bien que habían hecho, cómo pudieron echar por la borda todas sus arraigadas convicciones sobre el ser de la lengua común, para dedicarse a elaborar proyectos aberrantes de ortografías absurdas con el fin de justificar una secesión lingüística. Lanzaron un manifiesto el 18 de noviembre de 1977 titulado Al poble valencià, a través del cual, y bajo un pretendido intelectualismo, trataban de fomentar el anticatalanismo negando la unidad de la lengua. Llamé por teléfono a Casp para que me explicase aquel cambio y sólo tuve esta respuesta: "Aquestes coses no són per a parlar-les per telèfon", y me colgó. Sabían que estaban haciendo daño a este pueblo. Pero no podía soportar a Fuster y sus éxitos como intelectual. Les ganó la envidia. Lo cierto es que la derecha valenciana encontró un filón para aprovechar, electoralmente, el anticatalanismo contra la izquierda. Es lo que hizo Emilio Attard (UCD). Encontró en el anticatalanismo de Casp y Adlert un excelente motivo para sus mítines de campaña.
¿No volvió a hablar con Casp
Nunca más. Y eso que en el verano lo vi alguna vez en El Perelló. Pero no, nunca más hablé, porque aquello suyo no tenía sentido. Ellos eran los que nos habían publicado las primeras poesías a Fuster y a mí. Fuimos porque nos lo recomendó un jesuita, el padre Beltrán, que también escribía versos. Primero fue Fuster, porque yo estudiaba en Madrid. Al volver por vacaciones fui a alguna de las tertulias en casa de Adlert. Iban Vicent Andrés Estellés, Maria Beneyto, Ferrer Pastor... La media docena que éramos entonces.
En el contexto de crisis actual, a los partidos se les critica por interesarles más los resultados electorales que el bien general. ¿Es síntoma de que la democracia española no está consolidada
Efectivamente, pero la valenciana es que ni ha empezado. Nuestra democracia apenas está en pañales. Hay presidentes de diputación que presumen de no importarles ser caciques, o que disfrutan insultando a profesores de valenciano o gritando "Arriba España" cuando se propuso que se retirase el título de Alcalde Perpetuo de Xàtiva al general Franco. No hablemos de nuestro Molt Honorable (es un decir) presidente de la Generalitat, que no hace más que mentir en las Corts cuando es interpelado por la oposición o cuando se niega a entregar la documentación que la oposición solicita y a la que tiene derecho para saber cómo se han gastado los dineros estos muchachos del PP. El presidente Camps demuestra que no le gusta la democracia.
Cuenta en uno de los artículos recogidos en el volumen que Eduardo Zaplana hizo que lo tiraran de la agencia de prensa para la que colaboraba. La censura vuelve a dar un nuevo coletazo ahora con el caso del MuVIM. ¿Qué significa cuando un gobernante no tolera la crítica
Que no es un demócrata, que no pertenece a un partido verdaderamente demócrata porque, de serlo, su partido lo hubiese expulsado. Es el caso de Zaplana. A los pocos meses de haber sido nombrado presidente de la Generalitat, vino a verme a Madrid para pedirme que le hiciera un favor: que le pidiese al director de este periódico, Levante-EMV, que rebajase el tono de sus críticas. Naturalmente me negué a trasladar su petición al director, como era lógico. Pasó el tiempo, y a Zaplana le nombró Aznar ministro. Yo colaboraba en la agencia Europa Press, y en más de una ocasión tuve que escribir algún artículo criticando a Zaplana. Al señor ministro parece ser que no le gustaba mi prosa, y empezó a presionar al director de la agencia hasta que consiguió que me pusiera en la calle mirando a Toledo.
Tras muchos años de contacto con la prensa, ¿cómo observa la situación actual ¿Tiene futuro el periodismo o el porvenir es de la propaganda (política, económica, culturalÉ)
El periodismo no tiene porqué dejar de tener futuro. La información del personal sobre lo que sucede en su pueblo, su nación o en el mundo es algo que no puede desaparecer. Claro que el periodismo informativo puede pasar a ser periodismo de propaganda política. Eso ya está sucediendo. Sin ir más lejos en Canal 9.
¿Tal como han ido las cosas, usted cerraría la televisión autonómica
Primero denunciaría en los tribunales que RTVV no estaba cumpliendo las condiciones de su fundación. Al principio no se supo usar Canal 9 para hacer información y país. Los socialistas no aprovecharon sus años de gobierno. Y luego, el destrozo ha sido tremendo, y con el dinero que cuesta.
¿Gürtel significa el desprestigio de la política o el fin de una manera, muy valenciana, de entender el gobierno de la cosa pública y no sé si también la vida
En la política hay muchos Gürteles. No es una manera valenciana de entender el gobierno. Cierto es que aquí tenemos el Gürtel que afecta a miembros del Consell, mientras en Castelló tenemos otro Gürtel que afecta a un miembro de su diputación. Cada autonomía tiene su Gürtel. Lo que no sé es si en las demás, los imputados lo llevan con el descaro que se se da por estos lares.
Pero pese a todo las encuestas dicen que el voto valenciano sigue al lado de la derecha gobernante. ¿Cómo lo explica
Perfectamente. Nuestro presidente, al levantarse cada día y mirarse al espejo, estoy seguro de que se felicita de haberse conocido. Y tiene motivos. En las pasadas elecciones, en el acto celebrado en la plaza de toros de Valencia, el eurodiputado del PP Mayor Oreja proclamó urbi et orbi que Camps es el más honorable de todos los españoles. Mariano Rajoy no hace más que echarle piropos y doña Paula Sánchez de León, portavoz del Consell, proclama a los cuatro vientos que el Gobierno que preside el señor Camps es el mejor Gobierno de toda la historia de la C. Valenciana. Y además, Canal 9 es un medio que está permanentemente al servicio del presidente Camps, elevándole a los altares.
Usted que estuvo cerca de Fuster, ¿es (o era) necesario el antifusterianismo para que cierta forma de nacionalismo progresara
"Fuster es va equivocar". Esta es la conclusión a la que llegaron algunos analistas en su intento de encontrar una justificación del fracaso político del nacionalismo valenciano cuando llegó la transición. "El nacionalisme fusterià ha fracassat. No era aquest el camí" decían en De impura natione Eduard Mira y Damià Mollà. Y poco después, Mira comunica que ya ha encontrado la vía, que era que el nacionalismo necesita a Lizondos, y lanza al viento la propuesta de una tercera vía entre el nacionalismo fusteriano y el que representaba el líder de Unió Valenciana. El hecho es que a estas alturas sólo existe una opción nacionalista que vaya aumentando su presencia en el mapa político valenciano, que es el Bloc. Fuster ya decía en la introducción de Nosaltres els valencians que sabía que muchos reaccionarían contra sus tesis, pero que sí conseguía que se plantearan las cuestiones se daba por satisfecho. Fuster no se equivocó. Quienes se equivocaron fueron los otros.
¿Y el Bloc actual no es más hijo de los nacionalistas que proclamaron que Fuster se equivocó
No. Los nacionalistas que proclamaron que Fuster se equivocó no se atrevieron a poner en marcha su tercera vía. Lo de Lizondo no era nacionalismo, era una broma. Así que tercera vía, ¿entre Fuster y quién o qué


"Hace falta media docena de Eliseus; le debemos lo que hemos avanzado"

Dígame una frase sobre algunos personajes: Joan Lerma.
No supo o no pudo aprovechar sus años en la Generalitat.
Rafael Blasco.
Ha pasado del FRAP a la derecha más derecha. Él sabra por qué.
Eliseu Climent.
Nos hace falta media docena de Eliseus. Es el que ha mantenido el nacionalismo cultural y ha ayudado al económico. Lo conozco muchos años. Lo que hemos avanzado se lo debemos en gran parte a él. Sólo un país como el nuestro es capaz de ignorarle y criticarle.
Emilio Attard.
Un equivocado. Me pidió que entráramos en la lista de la coalición UCD y que yo fuera de número dos detrás de él, porque yo le daba la parte nacionalista que él no tenía. Pasada la campaña empezó a decirme "catalanista" en algún artículo y en algún mitin. Años después, me escribió una carta para decirme lo equivocado que estuvo conmigo y con Ximo Múñoz Peirats.
Agustín García-Gasco.
El hijo predilecto de Valencia (ríe). Un hombre que no entró en este pueblo ni en la Iglesia de aquí. Un arzobispo que no aportó nada nuevo.

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