30 de agosto de 2010
30.08.2010
Eva Barreno

«El exceso de nitrógeno acaba con el equilibrio ecológico de los bosques»

Catedrática de Botánica de la Universitat de València. Define los líquenes como bioindicadores muy sensibles, capaces de detectar la contaminación ambiental. Así, asegura que en 1991 estos organismos ya advirtieron del alto riesgo de alteraciones al que estaban sometidos los ecosistemas de la Serra d´Espadà y la Font Roja.

30.08.2010 | 07:30
Eva Barreno, en la Facultat de Biològiques de Burjassot.

¿Por qué los líquenes son buenos indicadores de contaminación ambiental?
Porque el talo de los líquenes es el resultado de una simbiosis cíclica entre, al menos, un hongo y un alga, y funcionan en sí mismos como microecosistemas, donde las algas son los productores primarios gracias a la fotosíntesis. Pero esta relación de simbiosis mutualista muestra un fino equilibrio: si cambian los parámetros ambientales, las algas, que son más sensibles, tratan de neutralizar la toxicidad y dejan de ceder hidratos de carbono al hongo (que, a su vez, aporta a las algas agua, elementos minerales y protección de la radiación luminosa). Así, los líquenes son bioindicadores muy finos y muy rápidos.
¿Qué balance hace de los líquenes en el territorio valenciano?
Debido a su gran extensión y enorme variedad de microclimas y de hábitats, se ha tenido que producir una importante pérdida de diversidad en líquenes mucho antes de ser conocidos. Hay algunas especies de microlíquenes de interés biológico para la conservación, pero la mayor parte de los sensibles a alteraciones ambientales, con tallos de mayor tamaño, prácticamente han desaparecido de nuestros bosques y matorrales o bien sus poblaciones están muy empobrecidas.
¿Cuáles son nuestros líquenes más sensibles?
Los líquenes epifitos (crecen sobre cortezas) y los terrícolas (de suelos) son los que están sometidos a mayores riesgos. Los que viven en las rocas, a no ser que se destruyan para actuaciones urbanísticas o la apertura de puertos deportivos, suelen ser los menos vulnerables. Muy preocupante es la situación de las poblaciones de dos especies epifitas comunes cuya situación de riesgo ya se estableció hace unos veinte años y que hoy tienen sus poblaciones con gran número de individuos muertos o seriamente dañados. Es el caso de «Parmelina quercina» y «Pleurosticta acetabulum»; estos daños no están documentados en el resto de Europa. Y hay muchos más casos.
La contaminación no es el único problema para las pérdidas de la biodiversidad?
También lo es en gran medida la alteración de la estructura de los bosques y de otros tipos de vegetación, además de los incendios reiterados, las transformaciones urbanísticas, etc. Cuanto más se tala la vegetación, se facilita la entrada de luz y se incrementa la evapotranspiración, es decir, la pérdida de agua desde los suelos. Las repoblaciones no proporcionan ni estratificación de edades ni troncos o ramas muertas, que son importantísimas para la biodiversidad general. En otras ocasiones, desaparecen los sustratos donde crecen o hay nuevos usos, por ejemplo, pistas para motocross, camiones de madera o todoterrenos. Entre los organismos más sensibles a todos los cambios actuales o predecibles también se encuentran los líquenes.
¿Por ejemplo?
Un liquen muy afectado es el gran foliáceo «Lobaria pulmonaria», típico de bosques bien conservados en toda Europa que debería existir, al menos, en los bosques de las comarcas de els Ports i el Maestrat. Por no hablar de los grandes fruticulosos (colgantes como arbustos) de los géneros Usnea o Bryoria, relegados a algunos montes del Rincón de Ademuz. Antiguamente tenían nombres populares como «pulmonaria de encinas» o «barbas de capuchino». Pero hoy ya no son llamativos.
El mayor riesgo para la biodiversidad está constituido por...
El exceso de nitrógeno, la eutrofización del medio. Hemos roto el ciclo del nitrógeno y existe un exceso, favorecido por las combustiones y por el uso de abonos o la generación de purines. A su vez, la acumulación desmesurada de estos productos acaba con todo tipo de simbiosis, también con las micorrizas (entre los hongos y las raíces de las plantas, como es el caso de las trufas). Estas deposiciones nitrogenadas, junto con la intensa y prolongada alteración de la estructura forestal, las repoblaciones mal planificadas, los incendios reiterados, las transformaciones urbanísticas, etc., provocan una enorme pérdida de biodiversidad de los líquenes con importante incidencia sobre el entorno.
Los líquenes, ¿cómo pueden ayudar a la gestión?
Pueden utilizarse para tratar de organizar a tiempo actividades de protección y desarrollos sostenibles. En EE UU y muchos países europeos así lo están haciendo y tienen normativas. En España no disponemos ni de un listado previo de especies amenazadas, vulnerables o de los principales riesgos que las amenazan.
¿Qué zonas de la C. Valenciana están más afectadas?
Cabría destacar los parques naturales de la Serra d´Espadà y la Font Roja, donde los líquenes señalaron alto riesgo de alteraciones en esos ecosistemas ya en 1991 y han sufrido episodios de graves daños o incluso de muerte de las especies más representativas. Este tipo de catástrofe ecológica ha pasado desapercibido para las administraciones y es un fenómeno que ni siquiera se ha documentado en Europa. Mención aparte es el caso de El Saler, donde la presión humana y las malas prácticas de gestión han terminado con los líquenes más originales y sólo permanece la flora nitrófila y oportunista.
También han estudiado la incidencia sobre las plantas del incremento de ozono en la troposfera muy diferente del ozono que forma la capa protectora del planeta, la estratosfera.
Sí, este tipo de contaminantes son fotooxidantes. Se producen como consecuencia de las combustiones, por la emisión de óxidos de nitrógeno, que junto con hidrocarburos volátiles (como el metano), aldehídos, la luz solar y varias sustancias volátiles emitidas por algunas plantas (aromas). Constituyen «reactores fotoquímicos» que se van autotransformando, justo en el aire que respiramos. Uno de los muchos productos que se generan es el ozono troposférico, que se ha incrementado notablemente en todo el hemisferio norte, capaces de permanecer mucho tiempo en la atmósfera y transportados a largas distancias.
¿Cómo actúan?
Cuando impactan sobre las hojas, la piel o los líquenes, provocan el aumento de radicales libres, especialmente los del oxígeno y, con ellos, la alteración de las membranas celulares por exceso de oxidación. Lo primero que se produce es una alteración de la permeabilidad, luego, la muerte de orgánulos y, finalmente, de las células. Plantas y animales tratan de evitar su toxicidad sintetizando sustancias que los neutralicen. Esto conlleva un exceso de actividad metabólica que genera más radicales y gasto de las reservas. Especialmente vulnerables son los cloroplastos, donde se realiza la fotosíntesis, por eso las plantas suelen ser más vulnerables a las enfermedades y se aceleran sus procesos de envejecimiento. El fenómeno se conoce como «la decadencia de los bosques», pero afecta a otros tipos de vegetales y, sobre todo, a las variedades de los cultivos, lo que supone un importante problema socioeconómico.


«Las pérdidas en los cultivos pueden ser importantes»

¿Cuál es la incidencia del exceso de nitrógeno en los cultivos?
Hemos testado unas veinte variedades, tanto de cultivos herbáceos valencianos como de naranjos. Descubrimos que el exceso de nitrógeno en el suelo dejaba desprotegidas las raíces al no tener los hongos benefactores de las micorrizas, y unido al impacto aéreo del ozono troposférico, promovía que plantas y árboles fuesen mucho más vulnerables frente a las enfermedades provocadas por virus, bacterias, hongos, etc., debido a que consumen sus reservas para tratar de detoxificar el exceso de oxidación. Las pérdidas de productividad pueden llegar a ser muy importantes en algunas variedades de melón o sandía, sin olvidar las de tomates, lechugas, espinacas, patatas, mandarinos, etc.
¿Se han elaborado planes para eliminar estas pérdidas?
La mayoría de los gobiernos de las comunidades autónomas ha realizado un banco de datos de diversidad de líquenes. No se han contrastado los datos con suficientes especialistas y la financiación es tan escasa que, al final, nunca se terminan de elaborar catálogos evaluados suficientemente fiables. En la Comunitat Valenciana se ha llegado a proponer una lista roja preliminar pero poco contrastada, se han evaluado algunos hábitats costeros de alto riesgo y se han propuesto algunas microrreservas con base en especies amenazadas, pero ésta es una figura de protección muy incierta y podría ser incluso contraproducente. En las Islas Baleares, hemos elaborado la primera ficha con la evaluación de un liquen amenazado en España, «Seirophora villosa», que vive exclusivamente en ecosistemas dunares mediterráneos, pero ya desaparecida en nuestra comunidad.


*Càtedra de Divulgació de la Ciència (UV)

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