18 de octubre de 2010
18.10.2010

La lucha de las rosas rojas continúa

La hermana de Mari Carmen Cuesta, superviviente de las 13 fusiladas en la posguerra y fallecida el sábado, aún busca los restos de su padre - Grupos de Valencia y Madrid se unen a su reivindicación

18.10.2010 | 03:50
Angelita Cuesta, en el centro, junto a algunas de las hijas de Mari Carmen.

Tiene 91 años y ayer se despidió de su hermana Mari Carmen, pero Angelita Cuesta sigue luchando "con toda la energía" y la esperanza de encontrar los restos de su padre Alfonso para, al menos, poder llevarle un ramo de claveles rojos antes de morir. Angelita es la hermana de Carmen Cuesta, superviviente de uno de los episodios de represión franquista más crueles de la posguerra: el fusilamiento de un grupo de jóvenes socialistas en Madrid, el de "Las 13 rosas". Ayer Mari Carmen Cuesta fue incinerada en Valencia, donde falleció el sábado a los 87 años de edad.
Angelita, Carmen y casi toda la familia Cuesta padecieron la represión política en Madrid nada más terminar la guerra. Carmen, que militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), era la menor del grupo de mujeres encarceladas, la mayoría de las cuales fueron fusiladas el 5 de agosto de 1939 en el Cementerio del Este de Madrid. "La peque" -así la llamaban las demás- evitó la muerte, pero fue condenada a doce años. Primero Angelita y luego Carmen al salir de prisión, comenzaron una nueva vida en Valencia, a donde marcharon tras se desterradas.
Pero el drama les acompañaría desde entonces. El padre de familia, Alfonso Cuesta, había sido detenido y fusilado aquel verano de "caza de rojos" después de la entrada de las tropas de Franco en la capital de España en 1939. Tras muchos años de búsqueda infructuosa, la presidente de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, abrió una ventana al optimismo el pasado mes de abril. Aguirre anunció su disposición a ayudar a los familiares de los represaliados para encontrar a sus desaparecidos. La primera petición le llegó a Aguirre desde Valencia. Precisamente, de Angelita Cuesta.
Según relata Matías Alonso, responsable del grupo de memoria histórica de la fundación Societat i Progrés, "la respuesta de Aguirre no aportó nada y dejó las cosas donde estaban". El cuerpo de Alfonso Cuesta y otros 17 fusilados fue arrojado a una fosa común en el cementerio de la Almudena en 1939; pero tiempo después (1950) fue trasladado a un osario general del cementerio, con restos del miles de madrileños, represaliados y también personas sin recursos. La respuesta de la Comunidad de Madrid simplemente confirmó lo que los Cuesta ya sabían.
Esos osarios, donde se echaban los cuerpos y los restos se entremezclaban, "son el final de la memoria". "Si nadie señala el lugar donde están como lugar de la memoria, su recuerdo desparecerá", señala Alonso. "El osario donde está Alfonso contiene también los restos de muchísimos desaparecidos, seguramente también los de las 13 rosas", indica. Precisamente, la muerte de Mari Carmen ha devuelto al primer plano el caso de Alfonso Cuesta. Desde Madrid, el presidente de la "Fundación 13 rosas", José Cepeda, apuntó ayer que seguirán "trabajando para que al menos Angelita pueda ver su sueño hecho realidad". Según indicó, el osario del cementerio de La Almudena "está más o menos localizado, pero no se puede acceder tan fácilmente, existen muchos procesos legales que complican la exhumación. Hay problemas de inseguridad jurídica".
Desde Valencia y Madrid, los grupos de memoria histórica no desisten en la búsqueda del padre de estas rosas valencianas de adopción. Así lo resumía Matías Alonso: "Seguimos en el empeño de encontrar ese lugar. Ese sería el verdadero epílogo de la historia de las 13 rosas".

"Su nombre, sus ideas y su lucha están hoy vigentes en España"
La muerte de Mari Carmen Cuesta también ha tenido eco en Madrid, de donde era y donde vivió hasta que fue desterrada en la posguerra y eligió Valencia como nuevo punto de partida. El presidente de la Fundación 13 Rosas, José Cepeda, la recordó ayer como "una mujer irrepetible que con su aportación a la memoria colectiva de aquel hecho histórico, ha permitido que millones de españoles, 70 años más tarde, conozcan esa parte de la historia que estuvo silenciada por El Caudillo". "Su nombre, sus ideas, su lucha, su trabajo hoy están más vigentes que nunca en Madrid, en España y en el mundo; y su memoria al igual que la de su padre y sus compañeras de las Juventudes Socialistas Unificadas, jamás será borrada ya de la historia", concluyó Cepeda. El presidente de la fundación se comprometió a ayudar a Angelita en la búsqueda de su padre.

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