Esta semana se ha producido una desbandada generalizada en en la 6ª Compañía de la Guardia Civil de la Comandancia de Valencia, con sede en Sueca, que ha dejado numerosos municipios de la zona bajo mínimos en materia de seguridad ciudadana. Según publica el BOCG (Boletín Oficial de las Cortes Generales), se ha aprobado el cambio de destino de un total de 60 agentes de dicha compañía, principalmente de los puestos de Sueca, Carlet y Llombai.

Al parecer, detrás de esta fuga masiva de efectivos se encuentra el alto grado de disciplina que ha impuesto el capitán de la Compañía, que asumió el mando hace aproximadamente un año procedente de Cuenca. De hecho, durante los últimos 8 meses los guardias de esta compañía son los que más han demandado la asistencia jurídica de la Asociación Unificada de Guardias Civiles "de manera significativa por presuntas irregularidades en cuanto a la aplicación del régimen disciplinario", según fuentes de AUGC.

De estas bajas cerca de 57 quedarán vacantes durante al menos los próximos seis meses, lo que supone una reducción de entre el 60 y el 70 por ciento de algunas de estas plantillas, según apuntaron estas mismas fuentes, quienes prefirieron no dar los nombres de los cuarteles por motivos de seguridad. "Algunos acuartelamientos están bajo mínimos ya que no sólo se han marchado muchos compañeros sino que no se han cubierto ni las vacantes ya existentes ni las que se acaban de producir", aclararon fuentes sindicales.

El problema es todavía mayor si se tiene en cuenta que casi el 100 por cien de los agentes que se marchan son de seguridad ciudadana, lo que deja en una situación crítica algunos cuarteles con sólo un un guardia profesional y tres o cuatro en prácticas.

Para suplir estas carencias en materia de seguridad ciudadana se está comenzando a poner guardias del grupo de investigación a patrullar. "De normal van de paisano y tienen que pasar desapercibidos, y así están vendidos", argumentaron las fuentes consultadas.

Desde la AUGC se asegura que presuponían que se fuese a dar "esta especie de éxodo". Un indicio de lo que se aproximaba es el alto índice de bajas laborales en dicha compañía. Algunos atribuyen este hecho a la presión psicológica que ejerce el capitán sobre sus agentes. "Hay guardias civiles que han perdido parte de sus retribuciones mensuales por cuestiones como no llevar a gorra puesta en algunos momentos del servicio diario".

"Estamos convencidos que el servicio de psicología del cuerpo podrá dar explicación al motivo por el cual se ha producido esta situación de alerta", explicaron fuentes de la AUGC.

Levante-EMV trató de hablar con el capitán de la compañía para recabar su opinión sobre la marcha de agentes, pero remitieron al gabinete de prensa.

"Estad atentos; el 'centurión' ha

salido a patrullar"

El capitán de la 6ª Compañía de la Comandancia de Valencia está obsesionado con el control y la disciplina, según se desprende de numerosos comentarios recogidos en foros de internet. Una de las cuestiones que controla hasta la saciedad es el hecho de que sus agentes lleven siempre la gorra puesta. Hasta tal punto llega su exigencia disciplinaria que en ocasiones ha llegado a corregir y abroncar en público a algún agente por no llevar la gorra puesta cuando detenían a un sospechoso.

"El centurión", como se refieren a él algunos agentes, sale a controlar a sus patrullas para asegurarse que siguen a rajatabla sus directrices. Para eludirlo, los guardias civiles se comunican mediante mensajes con frases como: "Alerta, el centurión ha salido a patrullar".

La tensión dentro de la plantilla se hizo patente cuando el día de la patrona los guardias se fueron a comer por su cuenta al finalizar el acto oficial. I. C. valencia