02 de octubre de 2011
02.10.2011
Obras sepultadas por la crisis

Proyectos faraónicos, ostentosos e imposibles

La ciudad de Valencia es la que más construcciones ha aparcado con la recesión económica

02.10.2011 | 21:28
Las torres de Calatrava

Las grandes obras, los edificios y complejos arquitectónicos emblemáticos, que tenían que poner a las ciudades de la Comunitat Valenciana en el mapa del mundo, han muerto con la crisis económica. El afán de principios de siglo por albergar magnas construcciones ha pasado a la historia ante la imposibilidad de su financiación.

Valencia es la ciudad que, por volumen, mayor número de grandes proyectos arquitectónicos ha presentado y que se han aparcado por la crisis económica. En la memoria de todos se encuentran, por citar algunas obras, las tres torres de Santiago Calatrava (en la Ciudad de las Artes y las Ciencias) la Torre de la Música (en Quatre Carreres), el Nou Mestalla (a medio construir en Benicalap) o la Esfera Armilar (que se ha ido ubicando ficticiamente en varios puntos de la ciudad).

El proyecto de las Torres de Calatrava se ha presentado en diversas ocasiones. La primera se produjo en noviembre de 2004. El complejo estaba formado por cuatro torres de 280, 260, 240 y 220 metros de altura, respectivamente. En la segunda maqueta, los rascacielos se redujeron a tres (se bautizaron como Alicante, Castelló y Valencia), pero aumentó la altura a 308, 266 y 220 metros. El coste de construcción de los edificios se cifró en 450 millones, cantidad que frenó la iniciativa.

La torre de la Música se anunció en 2005 como la sede de la Berklee College of Music, la escuela independiente de música de mayor prestigio internacional. El presupuesto era de 100 millones de euros que se sufragaban gracias a la aportación de la misma escuela y de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Valencia cedía el solar en el barrio de Quatre Carreres.

Un rascacielos de cien metros
El proyecto del arquitecto Antón García Abril, una torre de cien metros de altura cuyas plantas giraban, se presentó de forma conjunta por los entonces presidentes del Consell, Francisco Camps, y de la SGAE, Teddy Bautista, así como por Rita Barberá y el dirigente de la Berklee College of Music, Roger Brown. Al final, el edificio no se construyó por la crisis y la sede del colegio Berklee se ubicó en el Palau de les Arts.

Otra obra no realizada fue la Esfera Armilar que diseñaron Rafael Trénor y Antonio Fernández Ordoñez. Cien metros de altura, noventa de ancho y más de 50 millones de euros de coste. La Generalitat asumió el proyecto en 2004 y fue en 2007 cuando anunció su última ubicación: el Parque Central. Desde entonces la esfera es invisible.
La que sí que es visible, de gran coste y preocupación para la ciudad, es la obra del nuevo campo de fútbol del Valencia CF. Tras una polémica concesión municipal, las obras del «Nou Mestalla» comenzaron en agosto de 2007 y se pararalizaron en febrero de 2009 cuando el club ya no pudo hacer frente a los pagos. El precio del estadio —si se cumple el proyecto y tras los atrasos— podría superar los 400 millones de euros.

Ciudad de las Artes Escénicas
Pero las magnas obras sin realizar no son patrimonio de Valencia ciudad. En Sagunt, a principios de milenio, se habló de una Ciudad de las Artes Escénicas, de casi medio millón de metros cuadrados y con un teatro al aire libre diseñado por un prestigioso arquitecto. Incluso se hizo una reserva de suelo que paralizó durante años las nuevas instalaciones en un polígono industrial. Aquella ambiciosa iniciativa se recortó poco a poco y en 2006 se reconvirtió en un Campus de las Artes Escénicas para el que aún no hay siquiera proyecto redactado.

Lo mismo pasó con la Ciudad Deportiva prevista en el municipio de Canet d´ En Berenguer. Con una inversión de 20 millones de euros fue el primer gran proyecto que fracasó en El Camp de Morvedre antes de empezar a tomar forma. En marzo de 2010, la empresa heredera del que fue el primer gigante de Enrique Bañuelos, Astroc, rompió su convenio con el ayuntamiento y zanjó de un plumazo con el sueño de tener las mejores instalaciones deportivas de la comarca.

El proyecto del tercer polígono más grande de la C. Valenciana sigue sin autorización
En Requena estaba prevista la construcción del parque empresarial del Rebollar. Las últimas noticias conocidas datan de abril de 2010 cuando la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de La Vega, anunció, a instancias de una pregunta parlamentaria del PP, que las obras comenzarían en 2011. Los instrumentos urbanísticos de la actuación están presentados, pero la autorización de la Generalitat Valenciana no se ha producido. Con 1,7 millones de metros cuadrados, el polígono de El Rebollar sería el tercer emplazamiento más extenso de suelo industrial de la Comunitat Valenciana. En Utiel está parado el centro del transporte, un área logística de la que se conoce muy poco más aparte de su nombre. También siguen paralizados los proyectos para la construcción de una estación intermodal en Requena o un centro comercial. Nada se sabe de la Ciudad del Motor de Cheste, un polígono terciario de ocio que contemplaba la construcción de zonas de hoteles, espacios para ubicar concesionarios de vehículos nuevos y de ocasión y tiendas de accesorios deportivos. Además de estos establecimientos está previsto incluir una zona con restaurantes, bares y espacios de recreo. josé ferrer requena

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