No existen todavía cifras oficiales, pero tras la primera semana de vendimia en la comarca de Requena-Utiel se puede afirmar que la mano de obra nacional ha vuelto de forma masiva a los viñedos. La crisis económica ha sido el principal motor de este cambio, que se ha hecho patente con más intensidad este año, aunque se viene produciendo de forma gradual desde 2009. En 2004, la Unió de Llauradors y la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) gestionaron para los viticultores de Requena-Utiel la contratación de unos 1.700 temporeros en el extranjero, un 80 % en Rumanía y Bulgaria, y un 20 % en Polonia, Eslovaquia, República Checa y Lituania.

Cuatro años después, las contrataciones se redujeron a 1.300 y se mejoraron las condiciones de los trabajadores al habilitar casas de residencia como alternativa a los campamentos. Desde entonces las contrataciones en origen se han reducido hasta el punto de ser inexistentes en esta campaña. Según fuentes de la Unió, este año tan solo han gestionado unas 60 contrataciones. El secretario comarcal de este sindicato, Alberto Lacruz, confirmó el incremento de temporeros nacionales en la recolección, de hecho en su cuadrilla son todos del país y de la zona, y calcula que este año participarán en la campaña entre 1.300 y 1.500 trabajadores. «La campaña será corta a causa de la merma en la cosecha y no hace falta tanta gente como otros años».

Otra circunstancia para la reducción de las contrataciones es la participación de más miembros de las familias de los viticultores con la intención de reducir costes.

Un millón de euros en sueldos

Lacruz recalcó que la mayoría de los nacionales contratados «son de la zona. Muchos son jóvenes que no encuentran trabajo o lo han perdido en sectores con el de la construcción y vuelven al campo». El representante agrario estima que este año los propietarios de explotaciones pagarán alrededor de un millón de euros en sueldos. «Los temporeros que participen en la campaña, entre 15 y 22 días, ganarán de media de 1.000 euros». «Teniendo en cuenta —matizó— que muchos de los trabajadores son de aquí, mucho dinero se quedará y se gastará en la zona, ayudando a aliviar un poco los efectos de la crisis porque el dinero acaba pasando de mano en mano».

A pesar de que los precios se han incrementado con respecto a la campaña anterior —el año pasado llegaron a pagarse 39 céntimos por un litro de vino de 10 grados frente a los 0,48 céntimos que se han ofertado en 2012—, el secretario comarcal tiene dudas de que estas cotizaciones acaben siendo rentables para los productores: «Las mermas a causa de la sequía son superiores a las previstas antes del inicio de la recolección. En parcelas de secano alcanzarán el 50 % y en las de regadío entre el 25 y el 30 %. Aunque los precios se hayan incrementado más de un 20 %, la merma de la cosecha es mayor».

En este sentido, no descartó que las cotizaciones sigan subiendo «porque no hay vino en las cooperativas y la cosecha es corta en toda España y también en Francia e Italia». No obstante, instó a las firmas comerciales a llegar a un acuerdo con las bodegas y las cooperativas para que los precios no sufran oscilaciones acusadas y acabe sucediendo como a principio de la anterior década «cuando el vino se puso muy caro y después cayó por debajo de la rentabilidad de los agricultores».

La Unió apoya la nueva ITV de tractores

La Unió de Llauradors se muestra satisfecha por la decisión de la Conselleria de Industria de considerar como falta leve la existencia de más de una estructura de protección en los tractores de categoría T2, los «más estrechos y más relevante» en el conjunto de la agricultura valenciana que se dedican concretamente a las labores de los cultivos de viñedo y frutales. De este modo, los tractores no quedan paralizados y se puede continuar con la actividad agraria normal en la explotación. Esta organización recuerda que había realizado en los últimos años numerosas gestiones tanto en el ámbito autonómico como en el estatal para que se revisara el manual de procedimiento de inspección, en concreto el apartado de carrocerías y chasis referente a la inspección de vehículos agrícolas. Tras un periodo largo de tiempo de incertidumbre, vuelve a la normalidad a la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) de los tractores. No obstante, señala que la circular de Industria lo deja bien claro: «la existencia de más de una estructura de protección antes era defecto grave (supone la paralización del tractor) y ahora defecto leve (puede continuar con la actividad)». efe valencia