El vicepresidente José Císcar activó ayer de nuevo ese campo de minas en que se ha convertido para el Consell la larga lista de imputados con escaño en las Corts. Esta vez la destinataria del mensaje fue la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, estos días en el ojo del huracán por el escándalo Brugal.

El portavoz del Gobierno valenciano fue preguntado sobre qué camino tomaría él si estuviera en la piel de la alcaldesa de Alicante. El vicepresidente aplicó a Castedo y al resto de imputados la misma receta que en su día dio a Rafael Blasco: la dimisión. "Si estuviese en una situación de cualquier tipo de imputación mi decisión personal seria dejar todos mis cargos". Ahora bien, el tono de Císcar fue muy distinto al que en su momento usó con Blasco al que invitó de manera más directa a dejar el escaño. En su momento, las palabras de Císcar generaron un gran revuelo interno y soliviantaron a otros diputados imputados hasta el punto de que hubo movimientos internos y amenazas veladas de dejar a Fabra sin mayoría absoluta. De hecho, tal como reveló este diario, el vicepresidente llegó incluso a llamar a Blasco después de su declaración para calmar los ánimos del exsíndic popular, hoy imputado por la causa de la Cooperación.

Así las cosas, Císcar se esforzó en matizar que sus palabras respondían meramente a una decisión personal e insistió en que la ley marca que las actas son personales. "Con la actual legislación electoral española, las actas de un diputado, de un concejal o de un alcalde no son ni de los partidos políticos, ni de los gobiernos, son de las personas y, por tanto, son las personas quienes toman las decisiones; evidentemente dentro de la legalidad porque la ley electoral así les faculta, y son decisiones enteramente personales". Císcar ya no quiso ir más lejos cuando se le inquirió sobre cuál sería la voluntad de su partido en el caso de que estuviera en su mano obligar a los diputados a dimitir. "La legislación es la que es y como no puede ser de otra manera el partido se atiene a la legislación actual vigente", indicó Císcar. El vicepresidente insistió también que nunca "hay que perder de vista la presunción de inocencia, que es un derecho constitucional". Císcar relató "los casos de cargos públicos que cuando han tenido noticia o constancia de una imputación, han dejado el cargo, han dimitido, y hay otros muchos que han continuado y después, muchos de ellos han sido absueltos". "También es cierto que si hubiesen dimitido, ya no hubiesen vuelto a ese cargo seguramente, porque es un cargo de elección directa por los ciudadanos", agregó.

Por su parte, la alcaldesa de Alicante rechazó ayer de plano presentar su dimisión: "Que no se crean que con la presión mediática y el ataque político van a conseguir lo que pretenden, que no es ni más ni menos que una pieza política a batir y en este caso con nombres y apellidos predeterminados", sentenció a este diario. Castedo anunció que seguirá peleando. "Ni agacho las orejas ni escondo mi cabeza en un agujero como las avestruces porque no tengo por qué hacerlo. Di la cara, doy la cara y seguiré dándola aún sabiendo que me la partirán sin que ningún escudo me proteja más allá de mi propia fortaleza y honestidad", aseguró, en clara referencia a las palabras pronunciada horas antes por Císcar.