El plan de pago a proveedores que puso en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy para «sacar de los cajones» las facturas de las autonomías le ha supuesto a la Comunidad batir de nuevo todos los récords de deuda y volverse a colocar por delante de Cataluña en el volumen de de endeudamiento en relación al Producto Interior Bruto (PIB), según los datos del Banco de España. El programa para saldar abonos pendientes, finalmente, cargará a la Generalitat con un incremento de su deuda financiera de más de 4.300 millones en apenas tres meses para marcar un tope, al cierre del mes de septiembre, de 25.574 millones. Un montante en la órbita de los 4,2 billones de las antiguas pesetas y que eleva la deuda de la Generalitat al 25% del PIB, otra vez por encima de Cataluña, que, no obstante, acumula más deuda en valor absoluto.

Las tablas del Banco de España evidencian otra vez que los «regalos» procedentes del Estado -este plan de pago a proveedores 0 el fondo de liquidez autonómica, que se tendrá que imputar en próximos informes- son, en la práctica, préstamos que lastran aún más la crítica situación financiera de la Generalitat. Obligan, de hecho, a hipotecar una gran cantidad de recursos públicos para cumplir con los bancos. La serie estadística trimestral, además, ha «actualizado» al alza los números que, inicialmente, ofreció a 30 de junio para, precisamente, computar el endeudamiento generado por el plan de pago a proveedores. A la mitad del ejercicio de 2012, la Generalitat marcó su récord absoluto de deuda con una carga de 25.715 millones, cantidad que descendió ligeramente en 141 millones -hasta llegar a los mencionados 25.574- en los datos acumulados hasta el tercer trimestre del año, como se refleja en la evolución publicada ayer.

Con estos números como tarjeta de visita, la Comunidad, por tanto, continúa a la cabeza del endeudamiento en el conjunto del Estado: es la segunda en valores absolutos, sólo superada por Cataluña; y también en relación al PIB, dos puntos por encima del Ejecutivo que volverá a dirigir Artur Mas y a sólo siete décimas de Castilla-La Mancha que, después de sumar la deuda del plan de pago a proveedores, lidera el ránquing. Los indicadores del Gobierno que encabeza Alberto Fabra, incluso, son todavía peores si se añade además la deuda de las empresas públicas de la Comunidad, que alcanza los 1.132 millones, 18 millones más que el trimestre anterior. Sumando también los datos de las mercantiles del Consell, el endeudamiento llegaría a los 26.706 millones. La operación para aflorar «facturas en las cajones», en la práctica, supone trasladar convertir la deuda comercial en financiera. Para empezar de cero, la Generalitat tendría que dedicar nada menos que dos presupuestos enteros para saldar toda la deuda con los bancos. O, a modo de colecta, que cada valenciano se rascara el bolsillo y pusiera algo más de 5.340 euros.

De forma global, la deuda del conjunto de las administraciones públicas volvió a marcar al cierre del tercer trimestre, de acuerdo con los datos que se hicieron públicos ayer, otro máximo histórico en 817.164 millones, equivalentes al 77,4 % del PIB, si bien ha moderado su ritmo de crecimiento trimestral. Las previsiones del Gobierno apuntan a que al cierre del año la deuda se situará en el 85,3 % del PIB, una vez que se computen los fondos europeos por importe de alrededor de 40.000 millones que ha recibido España para el rescate de la banca. La subida del endeudamiento público respecto al trimestre anterior se ha debido a la mayor deuda acumulada por la administración central. No obstannte, el endeudamiento de las autonomías está en una cota nunca antes alcanzada: el 15,9% del PIB.