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Se impone la segunda mano

Los puestos de alimentación de Castelló registran un aumento de la venta a granel

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J. mestre castelló

Los mercados ambulantes de la provincia de Castelló tampoco se han salvado de la quema de la crisis económica a pesar de sus precios bajos. Las ventas se han resentido en los últimos cinco años y estos puestos tradicionales han perdido calidad en favor de los productos de segunda mano, especialmente la ropa. En alimentación está ganando espacio la venta a granel.

El mercado del lunes de la capital de la Plana estrenó en 2008 un modelo de gestión privado así como un nuevo recinto. Su inauguración coincidió con el desembarco de la crisis económica y desde entonces ha ido de capa caída. La empresa del Recinte Firal, que además del mercado del lunes, gestiona las ferias y la celebración de eventos, se encuentra en concurso de acreedores y está a la espera de que las entidades bancarias acepten un plan de viabilidad. El ayuntamiento asegura que garantiza la supervivencia del tradicional mercado semanal de Castelló. Pero mientras tanto, el mercado no para de perder clientes, según alertan desde la asociación de mercados ambulantes. Solo aguantan los puestos de segunda mano y estos últimos están ganando peso en detrimento de productos de mayor calidad.

Otros municipios

Vila-real trasladó hace medio año el mercado ambulante, que se celebra los miércoles y sábados, de un aparcamiento en el acceso sur de la ciudad al centro del municipio, eso sí, repartido en 4 áreas, tres de ropa y complementos y, una de fruta y verdura. El objetivo de este cambio de ubicación era animar las ventas tanto de los comerciantes de la zona centro de la ciudad como de los propios ambulantes. El trasiego de personas ha aumentado pero eso no tiene una repercusión directa en el número de ventas. Una encuesta reciente realizada por el departamento de Comercio y Fomento Económico de la ciudad reveló que cerca de un 53% de gente acudía más al mercado en su actual emplazamiento mientras que el grado de satisfacción de los vendedores ambulantes varía según la zona del mercado. Más del 90% de los que montan su parada en la plaza Mayor de la localidad aprueban el cambio mientras que el porcentaje de satisfacción se reduce a la mitad, es decir, un 45% en el caso de los vendedores de fruta y verdura, los más alejados del centro urbano.

En el mercado semanal de Benicàssim el número de compradores no ha variado mucho con respecto a años anteriores, pero los comerciantes coinciden en que han variado sus hábitos. «Antes compraban por kilos y ahora muchas personas piden por unidades», indica María Marzá, quien también vende sus productos en Almassora y Vila-real. Muchos de los vendedores llevan notando la crisis desde hace tiempo «apróximadamente cinco años que es cuando la crisis ya empezó a aparece, informaron desde el puesto de Pedro Ramírez.

En Segorbe, el mercado del jueves, han notado en el último la bajada en la venta de productos «y eso que ajustamos más los precios», explica un vendedor. A pesar de que la afluencia no se ha visto mermada las ventas, sobre todo en textil, se han reducido considerablemente. «La gente mira », matizaba.

El mercadillo ambulante de los jueves de Vinaròs dispone 200 puestos de venta que atrae a población del resto de municipios de la comarca. El presidente de la Asociación de Vendedores del Mediterráneo, José Carmona, advierte que se la crisis económica persiste en 2013 con la misma fuerza que en 2012 «habrán muchos comerciantes que tendrán que dejar de trabajar».

En el caso de Almassora, su mercado ha soportado mejor la recesión y el ayuntamiento afirma que tiene incluso lista de espera de comerciantes y que las solicitudes se han triplicado en el último año.

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