27 de octubre de 2013
27.10.2013

2.000 mormones se citan en Valencia

Los creyentes de los Santos de los Últimos Días celebran hoy una cumbre en la que ordenarán a sacerdotes de Melquisedec, capacitados para imponer bendiciones de salud a los enfermos Es la octava minoría religiosa de la C. Valenciana, donde están presentes desde 1970

26.10.2013 | 22:16

Más de 2.000 mormones de la estaca de Valencia se reúnen hoy en el Hotel Olympia de Alboraia para celebrar una conferencia general en la que se ordenará a una decena de hombres como sacerdotes de Melquisedec, la dignidad eclesiástica que permite impartir bendiciones de salud y de consuelo a las personas más vulnerables mientras siguen con el pago del diezmo a la comunidad, la celebración del día de reposo o las rutinarias visitas de maestros orientadores. Es normal que todo le suene extraño y apenas entienda nada. El desconocimiento y los prejuicios rodean a esta minoría religiosa de la que se suele ignorar hasta su nombre oficial: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Iniciada en Estados Unidos en 1830, con más de 14 millones de creyentes en el mundo actual y un centro espiritual en Salt Lake City (Utah, EE UU), los mormones llevan más de cuatro décadas en la Comunitat Valenciana sin tumbar los grandes mitos falsos: que no son cristianos, que son politeístas y que practican la poligamia. «No: somos cristianos, creemos en Dios y solo vivimos con una mujer. Pero cuesta mucho trabajo que la gente olvide los prejuicios», lamenta Andrés Requena, portavoz de los mormones en Valencia.
Aunque parezca una exigua minoría casi inexistente, los mormones constituyen la octava minoría religiosa con mayor número de lugares de culto en territorio valenciano, al que llegaron en 1970 cuando ocho misioneros estadounidenses comenzaron a predicar en Valencia y comenzaron su actividad institucional con el apoyo de militares de bases norteamericanas. Ahora tienen diez capillas ubicadas en templos y plantas bajas que se reparten por Valencia, Catarroja, Gandia, Crevillent, Torrevieja, Benidorm, Castelló, Alcoi, Alicante y Elx. Se estructuran en torno a las dos estacas así denominan sus diócesis de Valencia y Elx. Luego se estructuran por barrios, cada uno con su obispo y sus dos consejeros. Y, en total, suman cerca de 3.000 creyentes.
Siguen llamando de puerta en puerta o parando a desconocidos por la calle en su labor proselitista. «En Estados Unidos no hace falta realizar esta labor porque hay mucho público objetivo interesado. En España, en cambio, somos menos conocidos y hemos de salir a buscar y recurrir a la puerta fría», señala Andrés Requena. Los encargados de esta misión son los jóvenes mórmones de 18 a 23 años, siempre varones. «Es como una epecie de servicio militar que han de prestar durante dos años: pueden ser enviados como misioneros a cualquier parte del mundo». Siempre con la camisa blanca y una etiqueta en la pechera con la palabra Élder que quiere decir anciano y que ya aparecía en las Sagradas Escrituras junto al nombre del misionero, intentan pescar a nuevos fieles.
Favores a vecinos? con sermón
Pero aparte de llamar a casas ajenas los domingos por la mañana son un clásico de las visitas mormonas, los feligreses de esta Iglesia (que no pueden ni fumar ni beber) tienen como obligación visitar cada mes a familias de su comunidad de fieles. Son las llamadas Visitas de Maestros Orientadores y se enmarcan en su filosofía de ayudar a los semejantes. «Cada uno tiene asignadas unas familias, al menos tres, y las visita todos los meses para detectar las posibles necesidades de esa familia y adelantarse a ellas, ya sea un apuro material, económico o espiritual», subraya.
Asimismo, deben prestar ayuda a sus convecinos, aunque no sean mormones. «Comprarles comida, pintar casas, dar clases de inglés gratuitas? Las formas de ayuda son múltiples. Eso sí: cuando la persona a la que ayudamos no es mormona admite Andrés hay cierto ánimo proselitista». Es el peaje que ha de pagarse por la ayuda de un mormón: escuchar su sermón.
El sostenimiento de la Iglesia pivota sobre una forma de financiación ya recogida en la Biblia: el diezmo. Cada mormón debe entregar a su capilla el 10 % de sus ingresos mensuales, sean los que sean. «Nadie nos fiscaliza ni nos obliga a presentar la declaración de la renta para demostrar que hemos entregado el 10 %, pero si no lo cumplimos, uno se miente a sí mismo y, peor aún, miente ante Dios. Al fin y al cabo, Dios nos lo ha dado todo, y dar un 10 % no es nada», agrega el portavoz mormón. Su día de culto y reunión es el domingo. Es el llamado «día de reposo», en el que los mormones no compran ni asisten a acontecimientos multitudinarios (como los deportivos) para evitar que alguien haya de trabajar por su culpa.
Bendiciones con aceite consagrado
Aparte de los discursos, en la cumbre mormona de hoy se celebran dos al año, en abril y octubre, se nombrará a los nuevos sacerdotes de Melquisedec (solo varones). Ellos podrán, a partir de ahora, dar las bendiciones de padre, bendiciones de consuelo y de consejo, o las famosas bendiciones de salud. Solo los poseedores del sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir a los enfermos y afligidos imponiéndoles las manos sobre la cabeza y verbalizando una invocación a Dios sin fórmula preestablecida. Siempre, eso sí, con aceite de oliva consagrado. Andrés siempre lo lleva encima, en un pequeño recipiente atado a su llavero. Por si surge una urgencia y hay que bendecir.

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