10 de diciembre de 2013
10.12.2013
Levante-emv
EL DESMANTELAMIENTO DE UN 'RÉGIMEN'

El coste de los castillos en el aire

La factura del Aeropuerto de Castelló, las torres de Calatrava, Ciudad de las Lenguas o Mundo Ilusión supera los 200 millones

10.12.2013 | 05:30
El avión que corona la escultura de Ripollés en el aeropuerto de Castelló es el único artefacto con alas que puede verse allí.

El aeropuerto sin aviones y otros proyectos de humo. El aeródromo sin aviones de Castelló ha resultado más tóxico para la marca C. Valenciana que exportar un millón de toneladas de naranjas podridas. Se ha convertido en icono de los desmanes perpetrados. Hay proyectos más virtuales incluso (Ciudad de las Lenguas, torres de Calatrava, Juegos Europeos, Mundo Ilusión...) cuya factura real ha sido pagada por los valencianos. Levante-EMV ha ido denunciando todos estos despropósitos.

las cinco en punto aterrizó en el Aeroport de Castelló el vuelo procedente de Stansted (Londres). El avión iba hasta los topes de entusiastas de la magia dispuestos a pasar unos días de ocio en el parque Mundo Ilusión y de aspirantes a políglotas que consideran que la Ciudad de las Lenguas es un buen plan para combinar aprendizaje del español y turismo. Algunos ya estuvieron en el congreso sobre «turismo y ecología litoral» que se celebró en el Centro de Convenciones de Castelló. En el programa que les ha preparado la agencia mayorista figura una escapada a Valencia. Allí podrán tomar las mejores fotos del «Mediterráneo pintado por Sorolla» —así figura en el catálogo— desde el mirador de las torres enroscadas de Calatrava y hasta podrán subirse al monorraíl que cruza el complejo «Valencia Olímpica. Parque de la Albufera» que ha alumbrado el genio Iñaki Urdangarin junto al promotor Enrique Bañuelos y que recibirá a miles de atletas que competirán en la subsede de Madrid 2016.

Esta historia de ciencia ficción está basada en hechos reales. Todos los nombres de las ocurrencias aquí apuntadas responden a experimentos oníricos del Consell del PP. Historias de humo denunciadas por Levante-EMV que han salido por más de 200 milllones. De entre todos los proyectos que no se han puesto en pie o no levantan cabeza destaca el Aeropuerto de Castelló, la gran obra de Carlos Fabra. Camino de los nueve años desde su inauguración sigue sin estar operativo. De nuevo es cuestión de esperar unos meses porque el Consell acaba de sacar a concurso el aeródromo para 20 años, en los que el erario público desembolsará otros 25 millones a la empresa que lo explote si no se alcanzan los 360.000 pasajeros. Y van ya 175 millones de coste.

El aeropuerto sin aviones es, sin duda, una de las obras que más proyección negativa ha dado a la marca Comunitat Valenciana. Se ha convertido en el icono del absurdo y el derroche. Este periódico ha relatado los capítulos de este cúmulo de despropósitos. «Aerocas despega sin aviones». El 25 de marzo de 2011 unas 1.500 personas acompañaron a Carlos Fabra en la inauguración del aeródromo construido sobre 542 hectáreas en Vilanova de Alcolea. «El hito del siglo XXI», según Fabra, costó 151 millones, el doble de lo presupuestado.

«¿Os gusta el aeropuerto del abuelito?»
, preguntó Carlos Fabra a sus nietos. Por si había alguna duda sobre la patrimonialización política de la iniciativa. El corte de la cinta, junto al presidente Camps, se celebró 72 horas antes de que empezara el período en el que la ley electoral prohíbe las inauguraciones. «Durante el próximo mes y medio las personas podrán pasear», explicó el entonces presidente provincial cuando le preguntaron para qué servía un aeropuerto sin vuelos. Pues eso, para hacer campaña de cara a las autonómicas y municipales de 2011.

Ruptura de contrato y condena
La empresa pública Aerocas firmó con Concesiones Aeroportuarias (Lubasa, Globalvía, PGP) un contrato de construcción y gestión de las instalaciones. Una fórmula de explotación consistente en que la Generalitat cubría las pérdidas de la UTE en los ocho primeros años y le daba la opción de marcharse en el noveno recuperando la inversión.

La mayor parte de los 151 millones que costó corría por cuenta de la concesionaria, pero Aerocas financió el 40% de la obra con un préstamo participativo. La Generalitat destinó 30 millones a publicitar el aeropuerto a través del patrocinio del Villarreal CF, entre otros soportes.

La quiebra del Consell lo empujó a romper el contrato con la concesionaria el 30 de diciembre de 2011 ante la imposibilidad de cumplir su parte del trato. Un juzgado de Castelló acabó condenando a Aerocas a indemnizar con 120 millones a la sociedad gestora. El desembolso del Consell será de 76 porque hay que deducir los 44 del citado préstamo participativo. «El aeropuerto sin aviones de Castelló paga sus excesos». Con este titular, el 12 de enero de 2012 se contaban aquí los detalles del contencioso.

«El aeropuerto de Castelló basó el cálculo de viajeros en PAI y hoteles sin construir» (21 de junio de 2009). Este diario publicaba, dos años antes de inaugurarse el aeródromo, que su viabilidad había sido avalada por la consultora Mott MacDonald en un estudio de 2003. La consultora auguró 600.000 pasajeros en el primer año en un informe que partía de un Castelló con 17 campos de golf (tiene 3) o 120.000 plazas de apartamentos, cuando tiene 40.000. Pero, sobre todo, daba por ejecutado el parque de ocio Mundo Ilusión, que iba a ser el buque insignia para crear demanda turística.

Carlos Fabra vaticinó que en dos meses tendrían los permisos para operar. A los ocho meses no había aviones, pero empezó a prepararse el vuelo de halcones y la circulación de hurones junto a la pista para vigilar por tierra y aire a la fauna que amenazaba las instalaciones. Aerocas licitó ese servicio de hurones y halcones por 456.521 euros. Se contó el 18 de octubre de 2011. Las pistas se habían convertido en una granja de conejos.

En esta cadena de sinsentidos, Levante-EMV reveló un nuevo eslabón. «El aeropuerto de nunca acabar. Aerocas firmó la recepción de la obra pese a que tenía graves defectos que ahora hay que corregir», contaba el diario. Aerocas ocultó durante seis años graves fallos de construcción en la pista, dado que la plataforma de giro de los aviones no cumple las medidas de seguridad por ser demasiado pequeña.

El primer avión aterrizó el 17 de julio de 2012 sobre una gran escultura de 24 metros de altura y 18 de diámetro, una gran cabeza levantada por el artista Joan Ripollés. El avión es el remate de la obra («El hombre avión») situada en el acceso al aeropuerto e inspirada en Fabra. Costó 427.000 euros, incluidos 127.000 de sobrecoste. «Fabra anuncia una oferta por el aeropuerto asociada a una inversión de 200 millones» (10 de enero de 2013). Era la segunda presunta oferta. La primera la aireó el 19 de febrero de 2012. En esta ocasión se habló de inversionistas libios y todo quedó, de nuevo, convertido en humo. Como el que desprendía el bólido de carreras que el pasado 21 de enero fue sorprendido por diputados del PSPV en misión inspectora.

El único avión con motor y alas que ha rodado por Castelló despegó y aterrizó varias veces el pasado 18 de febrero. «El aeropuerto de Castelló se examina», se publicó. Fue un Beechcraft-350, una aeronave de hélice que tenía que poner a prueba los sistemas de navegación. Sucedió 696 días después del corte de cinta. En todo este tiempo, el director del aeropuerto, Juan García Salas, no ha dejado de cobrar sus 84.200 euros anuales. Incluidos en unos presupuestos del aeropuerto que en 2013 se elevaron a 17 millones y el año que viene serán de 8,7. En todo caso, un aeropuerto sin aviones tiene su punto artístico. Como bien observó García Salas «está tan vacío como puede estar el Louvre por las noches».

CIUDAD DE LAS LENGUAS
Informes y sueldo, chófer y secretaria para José Luis Gimeno
El entonces presidente Camps forzó en 2005 la dimisión del alcalde de Castelló José Luis Gimeno y lo jubiló con sueldo de 70.000 euros, chófer, secretaria y un asesor, el presentador de Televisión de Castellón José Luis Tirado «Josety». «Cultura oculta los sueldos de Gimeno y Josety», denunció Levante-EMV el 19 de julio de 2005.

Nombraron a Gimeno consejero delegado de Castelló Cultural para poner en marcha un proyecto más ambicioso que el Instituto Cervantes: la Ciudad de las Lenguas. Un centro de referencia para la enseñanza del castellano —y un poco de valenciano— en un complejo de 500.000 metros en los terrenos del aeródromo del Grau pensado para recibir turismo lingüístico. Contaría con aularios, cines, teatros, espacios deportivos... y, claro, campo de golf.

El Máster Plan para desarrollar el proyecto fue adjudicado por 150.000 euros a un despacho vinculado al hijo de Gimeno, según denunció este diario el 23 de abril de 2010. La Sptcv, la sociedad pública encargada de impulsar el complejo, calculó la inversión en 80 millones públicos y 135 privados. «El consell ha gastado 300.000 euros sin iniciar las obras», se publicaba aquí el 14 de mayo de 2012. El balance por ahora sólo se limita al gasto.

MUNDO ILUSIÓN
El timo del «abracadabra»
Castelló no iba a ser menos que Benidorm. Tendría su Terra Mítica, pero el parque estaría dedicado al mundo del circo y de la magia. Igual que en las acelgas con gambas lo sabroso son las gambas, en este proyecto la chicha estaba en el campo de golf, viviendas y hotel que se construirían, entre Cabanes y Orpesa, junto al complejo de ocio. Mundo Ilusión Costa Azahar S. A. (con Lubasa, Ortiz o PGP Asociados) presentó en 2004 un PAI de 16 millones de metros. En 2005, la Generalitat asumió la promoción del parque bajo el paraguas de la Sptcv. Acuciado por la crisis y en vistas de que no era viable, el Consell liquidó en 2009 la sociedad que impulsaba el proyecto. Pero antes enterró 4 millones, incluidos 185.000 euros pagados a una agencia que promocionó internacionalmente el invento.

CALATRAVA Y URDANGARÍN
Una maqueta de 15 millones y juegos que no se jugaron
Casi tan alto como los aviones quisieron volar las tres torres enroscadas que Santiago Calatrava ideó como remate de la Ciudad de las Artes. Cobró 15 millones por la maqueta y el proyecto básico nunca ejecutado. Cacsa, dueña de la «patente», acabó pagando 100 millones al arquitecto en emolumentos.
Entre los vendedores de crecepelos y elixires para la eterna juventud que han ayudado a vaciar la caja del Consell destaca Iñaki Urdangarin. El yerno del rey consiguió colocar su Valencia Summit. Por los Juegos Europeos que nunca se hicieron cobró 382.203 euros. Quiso hacer negocio, además, con unos Juegos de Juventud. Se publicó el 14 de julio de 2012. Presentó la idea en marzo de 2008. Y se desechó.

Pero el gran sueño del yernísimo, a medias con Enrique Bañuelos (padre y enterrador de Astroc), era convertir el parque natural de la Albufera en una gran villa olímpica y ecológica. «La Albufera olímpica del duque» (21 de marzo de 2013) contemplaba 2.500 viviendas, 1.200 amarres, canales fluviales o un monorraíl que iría desde el Puerto hasta Cullera. Costaba 1.038 millones. La gran falla valenciana habría podido generar más cenizas aún.

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