La Unió de Llauradors ha alertado de la «plaga» de urracas (Pica pica) en comarcas como el Camp de Turia y l'Horta de Valencia, donde el crecimiento exponencial de sus poblaciones está provocando daños en los cultivos.

Entre 1998 y 2008 se estima que la población de urracas en la Comunidad Valenciana creció un 57,3%, según datos de la Sociedad Española de Ornitología, responsable del programa Sacre para el seguimiento de las poblaciones de aves.

La Unió atribuye su expansión en las comarcas más próximas a Valencia en el hecho de que la caza esté prohibida en el Parque Natural del Turia, que actúa como «reserva» para esta especie.

«Los agricultoresexplican en la Unió de Llauradors se ven impotentes para frenar su incidencia en los cultivos, lo que provoca pérdidas cuantiosas de las que nadie quiere hacerse cargo».

Los cultivos más afectados por la plaga son las hortalizasasí como las frutas y cítricos que sufren el picoteo de esta especie de córvido y que les priva de cualquier valor comercial.

Un plan sin resultados

Las organizaciones de defensa ambiental advirtieron hace unos años del daño que la superpoblación de urracas estaban provocando sobre otras aves protegidas y migratorias. Con frecuencia, la urraca destruye los nidos de estas especies, se alimenta de los huevos antes de que eclosionen y hasta se han documentado algunos casos de ataques a las crías de conejo y huevos y polluelos de perdiz, lo que ha unido en su rechazo a la proliferación de la urraca a cazadores y ecologistas.

Sin embargo, Javier Armero, de la Sociedad Valenciana de Ornitología ya advertía en 2010 de los riesgos de autorizar una «cacería masiva» sobre la urraca sin un estudio previo que determine el alcance de la superpoblación y los daños a otras especies.

En el año 2010 y después de las primeras denuncias, la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, tras admitir la existencia de «daños», anunció que «llevaba tiempo trabajando en el control poblacional de la especie», que intensificó mediante la colocación de cajas nido que actuaban como trampa.

No obstante, no parece que la iniciativa haya dado resultado, según se desprende de la denuncia realizada por la Unió de Llauradors.