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La oferta privada complementa la pública

En la ciudad de Valencia, los recortes o la falta de programación más llamativos se dan en el Palau de les Arts si bien, en general, se mantiene una amplia oferta de espectáculos al sumarse a los recintos públicos las instalaciones privadas. La sala Martín i Soler del Palau de les Arts (400 butacas) no ha asumido la programación que ya no financia el Consell en el Teatre Talia como prometió y apenas se utiliza dos o tres veces al año. El auditorio (1.000 butacas), sólo programa unas 10 actuaciones al año de música clásica y la mitad de pop-rock. Y en la sala principal, destinada a la ópera, se han reducido a la mitad los títulos, aunque se alargan más días. Los recortes apenas se han notado, no obstante, en los dos teatros de referencia de la Generalitat, el Principal y el Rialto. Y el Olympia, de propiedad privada, mantiene el nivel. Respecto a las salas particulares de pequeño aforo, si bien alguna ha desaparecido, en plena crisis se han creado otras dedicadas al teatro alternativo. El Ayuntamiento de Valencia mantiene la programación en El Musical, de gestión privada, y creó hace cuatro años el Espai Rambleta para el público joven. l. s. / a. g. valencia

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