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Enseñanza

Centros de líneas en valenciano barajan pasar una a castellano para no perder aulas

Escola pide al juez que paralice el proceso de matriculación en 96 municipios por la eliminación de 70 unidades en lengua propia

La supresión en los colegios públicos de 40 aulas de Infantil 3 años para el próximo curso debido a la caída de la natalidad supone la desaparición progresiva de otras tantas líneas de enseñanza. El cierre de unidades en este primer curso del segundo ciclo de Infantil (3 a 5 años), la puerta natural de entrada al colegio, siega de raíz la incorporación de alumnos. Es decir, que si no se reabre dicha vía de acceso, la línea se extinguirá en ocho años.

La eliminación de unidades de tres años ordenada por la Conselleria de Educación en el arreglo escolar para el próximo curso 2014/2015 afecta principalmente a escuelas con dos líneas, pues en las de una única línea supone condenar el centro al cierre. Algo que sólo se ha ejecutado en el Cremona de Alaquàs y el Santa Quiteria de Almassora, sendos colegios en barracones que Educación evita así construir en el futuro. Por contra, en el Sara Fernández de Valencia, centro de obra consolidada, la conselleria ha rectificado y ha decido mantener la única línea, salvando así a la escuela de la desaparición.

El problema se agrava si las dos líneas del colegio son de enseñanza en valenciano, como es el caso de los colegios Ramiro Jover de Valencia, el Bonavista y el Martínez Valls de Ontinyent. Todos ellos pierden una línea, según el director general de Centros de la conselleria, Santiago Martí, «porque este curso tienen entre 33 y 34 alumnos en dos aulas». Es decir, que tienen una veintena de plazas vacantes, «cuando en su zona de influencia hay suficiente oferta en valenciano».

Las matemáticas del recorte

Fuentes docentes consultadas por Levante-EMV explican que esto sucede porque Educación «computa el global de vacantes por programa lingüístico». Esto es, «si un colegio de dos líneas en valenciano le han sobrado este curso 20 o más plazas, la conselleria ha suprimido una línea». Sin embargo, con el mismo número de vacantes, pero con doble línea, salvo excepciones como el Santo Ángel de la Guarda de Valencia, se han mantenido las dos aulas de 3 años, «porque a efectos de números sobran sólo 10 plazas en cada programa lingüístico». Por ello, revelan, que varios colegios de doble línea en valenciano «barajan solicitar a la conselleria la reversión de una de sus líneas a castellano con el fin de evitar el cierre». La supresión de aulas de Infantil supone no sólo la reducción progresiva de la plantilla docente y del profesorado de apoyo, sino también la merma de los recursos que recibe el centro.

Por otro lado, Escola Valenciana presentó ayer ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat Valenciana el recurso contencioso en el que pide la suspensión cautelar del arreglo escolar para el próximo curso porque entiende que la planificación se debe de hacer sobre la demanda real del alumnado, una vez concluya el proceso de matriculación. Además, el recurso destaca que el arreglo elimina 70 unidades en valenciano, «manteniendo aulas en castellano, imponiendo así la enseñanza en esta lengua sin posibilidad de elección».

Si el TSJ acepta la petición de Escola se tendría que paralizar el proceso de admisión del alumnado en 96 municipios que pierden unidades en valenciano, entre ellos ciudades como Alicante, Castelló, Valencia, Torrent, Gandia y Sagunt.

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